Friday, May 18, 2012
   
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Monday, 16 January 2012 15:33

Con el nombre de Chadid Neme

Written by  Administrator
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fue bautizada biblioteca en Ocaña

Ex presidente de Telecom, Guillermo Sagra Serrano, destacó la vida y obra del mas insigne benefactor  del pueblo ocañero, al que se recuerda por su filantropía y por infinidad de obras que promovió para el desarrollo de esta región de la patria.

Fragmento del discurso pronunciado por el doctor Guillermo Sagra Serrano en la inauguración de la Biblioteca Chaid Neme, el 14 de diciembre 2011, en la ciudad de Ocaña, donde se destacó la vida y obra de este ilustre ciudadano libanés, que llegó a tierras santandereanas en 1932 y conquistó el cariño de muchos colombianos, que al momento de su partida en los veleros blancos de la eternidad,  rindieron tributo a su memoria.
Guillermo Sagra Serrano, doctor en derecho de la Universidad Nacional de Colombia y ex presidente de la Empresa Nacional de Telecomunicaciones, consignó en vibrante oración un reconocimiento para don Chadid Neme, con motivo de la inauguración de la biblioteca pública del municipio de Ocaña, donde vivirán para siempre sus cenizas y sus recuerdos. Estaban presentes el Alcalde,  Yebrail Haddad, el Obispo de la diócesis de Ocaña, los señores Randa Neme Hakim, Chaid y Hares Neme, descendientes del ilustre personaje fallecido y muchas otras personalidades presentes.
“Siempre que regreso a Ocaña siento una gran emoción y los recuerdos se vienen en cantidades a mi mente, como un aire refrescante, y como me dijo alguna vez, el gran escritor Ocañero Felipe Antonio Molina: “Es como si se llegara a Europa en primavera”. A Ocaña se le encuentra más nueva, con más progreso, con más y mejores calles pavimentadas y con nuevos sitios para que los niños disfruten y este progreso hace que soñemos con el avance de nuestra querida ciudad.
Hablar de don Chaid Neme me seduce, porque conocí muy bien al personaje y puedo dar fe de su visión industrial, de su caballerosidad, de su amor por Ocaña y Colombia, de su honestidad proverbial y de su gran sentido de la amistad. Se ganó el cariño y el respeto de esta comarca y aquí fundó la firma: “CHAID NEME HERMANOS” en 1932, que luego se desarrolló cubriendo todo el país y aún el exterior.
Era un gran conversador, hombre de salón y se podría conversar con él sobre temas históricos, económicos, políticos, artísticos etcétera.  El presidente Julio Cesar Turbay Ayala decía de don Chaid, cuando cumplió 80 años de edad, que había cumplido cuatro veces 20 por la juventud que irradiaba. Desde el primer momento se sintió atraído por esta tierra generosa y amable como si fuera su propio hogar.
No vino como turista a Colombia sino a incorporar su trabajo al desarrollo industrial y trabajar comercialmente y con su don de gentes se ganó el respecto de los ocañeros que lo vieron surgir con afecto. Su espíritu cívico lo vinculó a las obras de progreso que se insinuaban y se convirtió en una persona especial para los ocañeros a quienes profesaba especial simpatía.
Don Chaid recibió innumerables condecoraciones tanto del sector público como del privado: el presidente Belisario Betancour le otorgó la orden al mérito industrial, el gobierno de César Gaviria en 1992 la Cruz de Boyacá y el Senado de la República y la Cámara de Representantes, lo distinguieron con sus máximas condecoraciones. En igual forma lo hicieron la Universidad de los Andes, la Universidad del Rosario de Bogotá y la Alcaldía de Ocaña. El gobierno del presidente Turbay (1980) lo nacionalizó y se hizo colombiano. Su casa en Bogotá, fue el lugar donde se efectuaban reuniones permanentes para hablar del futuro del país con asistencia de grandes personalidades como los ex presidentes Alfonso López Michelsen, Julio César Turbay Ayala, Belisario Betancour y los ministros y ex ministros más importantes de los diferentes gobiernos, recuerdo entre ellos a Jaime García Parra, Raymundo Emiliani Román, José Fernando Isaza, Argelino Durán Quintero y otros cuyos nombres se me escapan en estos momentos.
Con el doctor Armando Amaya Álvarez, tuvimos la idea de inmortalizar el nombre de ese extraordinario hijo de Ocaña que se llamó Chaid Neme y nos surgió esta idea de crear una biblioteca que lleve su nombre, porque desde la fundación de Ocaña no ha existido un hombre más generoso con las obras que tenían que ver con la ciudad y que acogió con gran entusiasmo.
A pesar de su reticencia en permitir que apareciera su nombre en las obras que el mismo proyectaba en beneficio de la comunidad, lo convencimos de que por esta vez aceptara. Después de algún tiempo acepto la idea y contrató al arquitecto Francisco Calderón Zuleta para que realizara el proyecto.
Una gran demostración de duelo fue su fallecimiento en la ciudad de Bogotá el 24 de marzo del año 2009. Asistieron a su sepelio gentes de todas las capas sociales: obreros, trabajadores, cientos de médicos con sus batas blancas a quienes su generosidad los hizo profesionales. Se hicieron presentes ministros, ex ministros y desde luego el señor presidente de la república doctor Álvaro Uribe Vélez y su ministro de Defensa, de ese entonces doctor Juan Manuel Santos y el señor alcalde de la ciudad de Ocaña,  doctor Yebrail Haddad, quien decreto 3 días de duelo.
Fallecido don Chaid Neme se concretó la realización del proyecto de la biblioteca con su nombre en una reunión en las oficinas de la universidad de Pamplona en Bogotá, con la asistencia del gobernador del Norte de Santander, doctor Miguel Morelli y su secretario de hacienda doctor Ciro Arias, el doctor Armando Amaya, el doctor Nayib Neme en representación de la familia Neme, el señor alcalde de la ciudad, doctor Yebrail Haddad Salcedo y otras personalidades.
El gobernador Miguel Morelli dio las instrucciones precisas para que las obras se iniciaran con un gran aporte económico del Departamento y posteriormente el nuevo gobernador, William Villamizar Laguado, realizó otro aporte de gran cuantía y la alcaldía de Ocañ,  bajo la dirección del doctor Haddad, realizó su contribución, así como un reconocimiento muy especial a don Libardo León, presidente de la junta de acción comunal, quienes cedieron este terreno en la urbanización La Perla.
Mención especial me merecen los gobernadores Morelli y Villamizar y el alcalde Yebrail Haddad, quienes en todo momento estuvieron apoyando la obra hasta su culminación. Sea esta la oportunidad de rendir mi tributo de admiración a la familia Haddad por todas las obras realizadas en las diferentes épocas en beneficio de Ocaña. Así mismo el diputado Agustín MacGregor y Neil Alexis Jácome ameritan nuestro agradecimiento.
Nayib Neme, el digno sucesor de don Chaid, ha continuado la gran obra de su ilustre tío, no sólo en la dirección de sus empresas, sino en la continuación de la labor benéfica y social y ha sido un dirigente con un extraordinario amor y afecto por Ocaña y sus gentes; son muchas las obras que ha realizado en todos los órdenes, que merecen el reconocimiento de nuestras gentes ocañeras.
Gracias a la gestión de Nayib y su gran aporte se pudo terminar este edificio de la biblioteca y ello, ya sería suficiente para que los ocañeros lo reconozcan como un nuevo hijo de Ocaña. Gracias a su colaboración y a su ayuda económica se concluyó en asocio con la Universidad del Rosario de Bogotá y la alcaldía de Ocaña.
Hoy quiero dar a conocer un hecho que me conmovió profundamente y que es desconocido para la mayoría de los ocañeros e inclusive por su familia. Cuando ya estaba en un grado avanzado su enfermedad me dijo: “Guillermo: sin decirle nada a mi familia, alquile un avión y vámonos para Ocaña donde quiero morir”. Ese era el amor y el afecto que tenía Chaid Neme por esta ciudad.
Su muerte fue para mí uno de los hechos más dolorosos que he experimentado en mi vida. Disfruté muchísimos años del beneficio de su amistad y me honró profundamente ayudándome en muchos aspectos de mi existencia y me indujo siempre a trabajar por Ocaña. Con honda tristeza me refiero a esta circunstancia en este día en que su nombre será una lámpara encendida, para que los ocañeros sigamos su ejemplo en beneficio de nuestro terruño querido y de nuestra patria.
Deberíamos erigir una estatua en su honor a la entrada de esta biblioteca con una inscripción que exprese la frase que constantemente repetía: “Soy ocañero, ocaña es mi tierra, porque cuando llegué, pensé que iba encontrar un pueblo más y me encontré con una gran familia”. (Guillermo Sagra Serrano)

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