Friday, May 18, 2012
   
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Saturday, 28 January 2012 18:03

Autoayuda: caso Nelson Mandela

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Serie: Los Múltiples Rostros de la Resiliencia

“Durante toda mi vida me he dedicado a esta lucha por el pueblo africano.  He luchado contra la dominación de los blancos, y he luchado contra la dominación de los negros.  He abrazado el ideal de una sociedad democrática y libre en la que toda la gente conviva en armonía y en igualdad de oportunidades.  Es un ideal para el que espero vivir y que quiero lograr.  Pero, si conviene, es un ideal por el que estoy preparado para morir”.

Por: Psicólogo Juan José Cañas Serrano *
MA Marketing Katya Fernanda Cañas Sánchez *

Hablar acerca de la vida de Nelson Mandela es apasionante, explorar su personalidad, sus logros, su filosofía de vida, su espíritu resiliente y sus grandes contribuciones a la humanidad, cobra interés para muchos de nosotros.  Este líder Sudafricano originario del poblado de Mvezo y perteneciente al clan Madiba de la etnia Xhosa, abogado y político,  fue el primer presidente de Sudáfrica elegido popularmente y ganó el premio Nobel de la paz en 1993, ha sido un ejemplo de coraje, determinación y constancia.
La vida de Mandela no fue fácil, dedicó su vida a la defensa de los derechos de la raza negra, en su natal Sudáfrica, oponiéndose a la política de segregación racial “apartheid”, siendo arrestado y condenado por sabotaje y otros cargos a cadena perpetua en 1962.  Mandela estuvo en prisión durante 27 años, durante este tiempo se convirtió en un símbolo de la lucha contra el apartheid, representando la falta de libertad de todos los hombres negros Sudafricanos. A pesar de lo noble de su causa, el consagrar su vida a esta, implicó para el líder ser separado de su familia, teniendo que atravesar por difíciles situaciones personales como sus dos divorcios y el no poder asistir a los funerales de su madre y su hijo, debido a su ardua actividad política y lucha por la democracia, qué interfirió con sus relaciones personales; y posteriormente,  a su encarcelamiento.


Liderazgo y determinación

Quienes conocen a Nelson Mandela coinciden en afirmar que es un hombre tremendamente carismático y auténtico, muchos afirman que dicha característica es parte de su esquema estratégico para manipular las emociones de las masas, o que es el resultado de sus grandes capacidades en el arte de la seducción, otros afirman que es un hombre cálido, honesto, determinado y directo, quien siempre ha sido firme en sus convicciones y posee un liderazgo abrumador.  Lo cierto es, que el líder Sudafricano le dio un giro a la política de su país, logrando cambios que se creían imposibles, en el sistema.  Desde sus inicios en la actividad política, Mandela capto la atención e interés de la África negra, su indiscutible carisma, su seguridad personal, claridad de ideas y valentía hacían que su mensaje penetrara fácilmente en los grupos y que muchos se sintieran motivados a seguir su causa,  el mensaje de Nelson Mandela era claro, defendió con ahínco y orgullo sus raíces africanas, valorando sus aportes, dándole altura y elegancia a su lucha, siempre con la convicción de que la democracia era posible. “La civilización occidental no ha erosionado del todo mis orígenes africanos, ni tampoco he olvidado los días de mi infancia en los que solíamos agruparnos en torno a los mayores de la comunidad para escuchar su rico bagaje de saber y experiencia.  Eso era una costumbre de nuestros antepasados y de la escuela tradicional en la que  nos educamos.  Sigo respetando a nuestros mayores y me gusta charlar con ellos sobre el pasado, cuando teníamos nuestro propio gobierno y vivíamos en libertad”.  
Definitivamente,  la clave del triunfo de Mandela sobre las masas radicaba en que tenía la capacidad para establecer una rápida y fuerte empatía con sus seguidores y conquistar sus corazones haciendo uso de su don de gentes, sus convicciones firmes y el claro propósito de defender sus ideales. “Puede que los ideales que albergamos, nuestros sueños más anhelados y nuestras más fervientes esperanzas no lleguen a cumplirse mientras vivimos.  Pero eso no  importa.  Saber que en tu día cumpliste con tu deber y estuviste a la altura de las expectativas de tus congéneres es por sí misma una experiencia gratificante y un logro magnífico”.


Aprendizaje en la Cárcel

Lo atractivo de la personalidad de Nelson Mandela radica en su espíritu optimista y esa capacidad abrumadora de tornar las dificultades en oportunidades de vida, un ejemplo de esto es la forma en que valientemente se enfrentó a su estadía en la cárcel, no obstante, que en el momento de su captura y arresto corría el riesgo de ser ahorcado o ser condenado a cadena perpetua.  La actitud de Mandela fue siempre valiente y determinada, nunca olvidó por qué había decidido tomar el camino de la lucha  y estaba dispuesto a asumir los riesgos que implicaba la defensa de su causa “Durante toda mi vida me he dedicado a esta lucha por el pueblo africano.  He luchado contra la dominación de los blancos, y he luchado contra la dominación de los negros.  He abrazado el ideal de una sociedad democrática y libre en la que toda la gente conviva en armonía y en igualdad de oportunidades.  Es un ideal para el que espero vivir y que quiero lograr.  Pero, si conviene, es un ideal por el que estoy preparado para morir”.
No obstante la claridad de sus ideas desde los inicios de su lucha, varias fueron las enseñanzas que obtuvo en la cárcel, para Nelson, el encierro a pesar de ser duro, le enseño a ver las cosas desde otra perspectiva, más alentadora y constructiva, durante los 27 años que estuvo recluido, mantuvo su ánimo en alto, siempre guardando la esperanza de que todo lo que había sufrido tenía un sentido y que su lucha se vería recompensada  algún día no muy lejano cuando lograra establecer un sistema de igualdad en su amada Sudáfrica.  Nelson aprendió en la cárcel a sosegarse, a luchar de otra manera, llegó a la conclusión de que conocer a su enemigo, acercarse a él y persuadirlo a negociar con respeto era más efectivo que incentivar una lucha armada.
Debido a esto y con objetivos específicos, Nelson inicio en la cárcel un proceso de aprendizaje profundo de los afrikáners, quienes eran minoría y los principales opresores dentro del grupo de blancos en Sudáfrica, estos eran defensores del apartheid y  en esencia sus enemigos directos, se propuso entonces, no solo aprender su lengua sino que se dedicó al estudio de sus raíces, su historia y de sus valores culturales, con el ánimo de comprender su forma de pensar y actuar, tomando el reto de conquistar a su enemigo para lograr sus objetivos políticos y sociales.
Mandela creía que si lograba ganarse el respeto de sus enemigos, podría más adelante lograr una integración entre el África blanca y el África negra, y que era esencial comprenderlos para poder persuadirlos.  De esta manera inicio un proceso en el que se propuso alcanzar su objetivo  llevar a cabo “una revolución negociada”.
No obstante su espíritu positivo y determinado, la estadía en la cárcel se tornaba dura, los primeros 18 años de su condena estuvo recluido en la Isla de Robben, las condiciones allí eran difíciles, los prisioneros eran clasificados por razas, y siendo Mandela un prisionero negro, esto significaba que los privilegios recibidos eran menores, pocas raciones de comida, acceso a visitas cada 6 meses y las cartas si llegaban eran retrasadas por largos periodos.  Sin embargo, y pese a las duras condiciones que tuvo que soportar en su reclusión, Nelson Mandela nunca se dio por vencido, se refugió en los estudios, la práctica del deporte, y el cultivo de pensamientos constructivos, apoyándose incluso, en un poema victoriano escrito por el británico William Ernest Henley, que le proporciono alivio y motivación en momentos de dificultad:

Invictus
Más allá de la noche que me cubre
Negra como el abismo insondable,
Doy gracias a los dioses que pudieran existir
Por mi alma invicta
En las azarosas garras de las circunstancias
Nunca me he lamentado ni he pestañeado.
Sometido a los golpes del destino
Mi cabeza está ensangrentada, pero erguida
Más allá de este lugar de cólera y lagrimas
Donde yace el horror de la sombra,
La amenaza de los años
Me encuentra, y me encontrará, sin miedo.
No importa cual estrecho sea el portal,
Cuan cargada de castigos las sentencia,
Soy el amo de mi destino:
Soy el capitán de mi alma.

Decidido a triunfar en su propósito, Nelson Mandela inició en la cárcel, como líder del Congreso Nacional Africano (CNA)  el proceso de negociación con altos funcionarios del gobierno blanco Sudafricano con el objeto de cambiar las condiciones del sistema y erradicar el apartheid, y en un  claro ejemplo de resiliencia, decidió aprovechar sus circunstancias de encierro para dirigir desde la prisión el camino hacia la libertad del Africa negra.  El objetivo de Mandela fue en efecto alcanzado con éxito, no obstante, la tarea fue ardua y exigió un esfuerzo personal significativo por parte del líder, quien en muchas ocasiones tuvo que desarrollar un alto grado de control sobre sí mismo y fortalecer su diplomacia, aun sabiendo que al tiempo que realizaba el proceso de negociación con los altos mandos Afrikáners, la comunidad negra Sudafricana era expuesta a duros vejámenes y que las políticas del apartheid seguían en todo su furor, pero para Nelson esta era una prueba de resistencia, si doblegaba en este momento  y perdía la paciencia, poco era lo que podría hacer desde la cárcel, en cambio si superaba la prueba, podría, más adelante, ya en libertad, modificar sustancialmente el sistema y liberar a Sudáfrica de los horrores del apartheid.


El proceso de unificación

Nelson Mandela fue liberado de la cárcel en febrero de 1990, siendo aclamado por la mayoría negra en Sudáfrica y por algunos blancos que no estaban de acuerdo con los horrores del apartheid y que simpatizaban con la causa que defendía Mandela, así como por la comunidad internacional, quien en su mayoría veía con buenos ojos el fin de un régimen cruel y sin sentido en Sudáfrica.  Con la libración de Mandela, la comunidad negra recobró sus esperanzas de instaurar un régimen democrático multirracial y por  ende el final de la  injusticia de la que habían sido víctimas por años.
No obstante, el triunfo que significó para Mandela y los opositores del apartheid su liberación, los años que siguieron a esta, fueron difíciles, la realidad era que la minoría blanca veía la liberación de Mandela como una amenaza a sus intereses, el miedo los invadía, pensaban que se iban a quedar sin nada, y más aún, siendo Nelson Mandela la representación de la lucha en contra del apartheid, siendo este liberado, les inquietaba tremendamente que la raza negra Africana pudiera tomar revancha por los muchos años de opresión sufrida y volcarse en contra de ellos.

La minoría blanca en Sudáfrica estaba decidida a no dejar que la raza negra tomara ventaja, inicio una etapa en la que reino el temor de que la derecha diera un golpe apoyada por el ejército, por otra parte la raza negra no estaba dispuesta a tolerar más injusticias, haciéndose latente el inminente peligro de una guerra civil.  El caos era una realidad visible en Sudáfrica, no solo los blancos estaban enfrentados contra los negros, sino que había una pugna entre blancos contra blancos y negros contra negros, la razón era la diferencia en opiniones con respecto al régimen que debía gobernar en Sudáfrica, por una parte, existían Sudafricanos blancos que pensaban que el apartheid era inaceptable y que debía terminar y del otro lado estaban los que creían que dicho régimen era indispensable para garantizar el poder a la minoría blanca;  por otra parte, existía una minoría negra que se había beneficiado del régimen de discriminación racial y que no veía con buenos ojos la libración de Mandela ni la posible instauración de una democracia multirracial; ante esta realidad el peligro era inminente.
Nelson Mandela inicio entonces una tarea titánica que consistió en tratar de persuadir  tanto a la comunidad negra como a la comunidad blanca de que la solución no era la guerra motivada por el poder, el resentimiento y la venganza, y que tenían que negociar y unificarse por el bien de todo el pueblo Sudafricano.  
Mandela fue elegido presidente en 1994 en las primeras elecciones democráticas por sufragio universal en Sudáfrica, una vez electo, inicio una campaña de unificación nacional, que consistió principalmente en gobernar con base en el ejemplo, el líder estaba convencido que el futuro del país dependía de que se lograra un consenso entre las partes involucradas en el conflicto.  No obstante las intenciones de Mandela, la tarea no se veía fácil, ninguna de las partes, quería ceder, argumentando sus razones de una manera  vehemente, fue entonces cuando Mandela inteligentemente decidió incentivar a la comunidad negra a perdonar a sus enemigos blancos, obviamente, persuadir a una comunidad sufrida que solo quería vengarse de las injusticas sufridas implicaba una ardua labor.  Mandela inició una campaña de sensibilización, siendo el primer presidente elegido democráticamente por la mayoría negra, un líder de opinión y el máximo exponente de la lucha contra el apartheid, exhortó a sus simpatizantes y fieles admiradores a gobernar con base en el ejemplo, su teoría era que la minoría blanca poseía aún el poderío económico, logístico y militar y que si no se unían difícilmente podrían llegar a buen término y sacar el país adelante, el creía que la única forma para acercarse a los blancos y ganarse su aceptación y respecto era haciendo lo contrario a lo que ellos esperaban, perdonarlos, mostrarles comprensión y respeto sin importar lo que hubiera sucedido en el pasado, de esta manera lograrían avances que por la fuerza jamás alcanzarían. “No hay que apelar a su razón sino a sus corazones”.
Mandela fue enfático en que el proceso que estaba sufriendo Sudáfrica implicaba un grande esfuerzo y que esto implicaba cambios, debido a esto, y siendo consciente de que el deporte ha sido siempre un integrador social que supera barreras impenetrables, decidió iniciar una campaña de apoyo nacional al Rugby, que era el deporte predilecto de la minoría blanca en Sudáfrica, específicamente entro a apoyar al equipo de los Springboks, que significaba el orgullo de los Afrikáners.  En inicio, la población negra se resintió por la decisión de Mandela, ¿Cómo podrían ellos apoyar un equipo que por años había representado la discriminación? La respuesta era simple para Nelson Mandela, apoyando su equipo de Rugby, ganarían el corazón de su enemigo y encontrarían un elemento unificador que los motivaría y haría sentir que tenían algo en común, finalmente las dos partes amaban Sudáfrica y se sentirían orgullosas de que la representación de su país fuera exitosa ante el mundo.
Definitivamente la decisión de adoptar esta estrategia, fue tremendamente efectiva, no solo lograron conquistar la copa mundial de Rugby en 1995 sino que este evento marcó la historia de Sudáfrica, por primera vez en la historia, negros y blancos lograron sentirse parte de un mismo país y pudieron perdonarse las ofensas mediante el abrazo del triunfo.  Nelson Mandela logró alcanzar su sueño, no solo consiguió su libertad y su elección democrática como presidente, sino que hizo gala de sus principios, siguiendo sus ideales sin desfallecer, había ganado no solo la aceptación sino el respeto de su enemigo, liberándose del rencor y ajustándose a su nueva realidad. “¿Si yo no puedo cambiar cuando la situación lo exige, como puedo esperar que los demás lo hagan?”  Sabias palabras de un admirable líder que será siempre un ejemplo de vida, superación y valentía, y quien además de mostrarnos claramente señales de resiliencia nos da una lección significativa,  la nobleza de espíritu puede lograr mucho más que el uso de la fuerza motivada por la sed de venganza.

* Psicólogo Juan José Cañas Serrano, Presidente Capítulo Santander COLPSIC*, This e-mail address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it
* MA Marketing Katya Fernanda Cañas Sánchez, Profesora Universidad Sergio Arboleda, This e-mail address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it

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