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Friday, 06 January 2012 19:31

Hace 47 años el Eln comenzó en Santander su vida armada

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Incursión armada en Simacota

Debido a su posición ideológica en contra de la "explotación extranjera de los recursos colombianos", el Eln ha destruido y saboteado la infraestructura petrolera y eléctrica de Colombia, a través de fuertes ataques dinamiteros.

Por: Juvenal Bolívar Vega

Jefe Redacción/ EL FRENTE

El Eln o Ejército de Liberación Nacional es una guerrillera que tuvo inicialmente una orientación marxista-leninista y pro-revolución cubana. Son partícipes del conflicto armado colombiano desde su conformación en 1964, pero fue el 7 de enero de 1965 cuando se dio a conocer a través de su primer acto violento.

Sus fuerzas son dirigidas por el Comando Central, del que hacen parte cinco miembros, incluyendo el jefe, Nicolás Rodríguez Bautista alias "Gabino".

El Eln es considerado un grupo terrorista por países como (Colombia, Perú, Estados Unidos, Canadá y la Unión Europea). Los gobiernos de algunos países latinoamericanos como Nicaragua, Ecuador, Brasil, Argentina y Chile no le aplican esta calificación.

El Gobierno del presidente venezolano Hugo Chávez ha solicitado que se le otorgue un estatus de grupo beligerante al Eln y no les considera terroristas.

El Eln ha hecho presencia a lo largo de su historia en la zona del Catatumbo, el departamento de Norte de Santander, el sur del departamento de Bolívar, zona chucureña, los departamentos de Arauca, Cesar, Antioquia, Cauca, Nariño y Valle del Cauca, entre otros.

El 7 de enero de 1965, el Eln realiza la primera incursión armada guerrillera con la Toma de Simacota y dan a conocer el "Manifiesto de Simacota", siguiendo con la Toma de Papayal, el 3 de febrero. El 17 de marzo publica la "Plataforma para un Movimiento de Unidad Popular". Para el 22 de mayo, aparecen públicamente los integrantes del "Frente Unido de Camilo Torres".

El 3 de julio de 1965, un comando del Eln ingresa a una clínica de Bucaramanga y asesina a Florentino Amaya, guerrillero que había desertado poco tiempo antes. El 17 de agosto el Eln comienza los ataques contra la infraestructura petrolera en inmediaciones de la ciudad de Barrancabermeja que pertenecían a la Texas Petroleum Company, prinicipalmente.


Las guerrillas en Colombia

Las guerrillas de izquierda en Colombia se dieron en consonancia con un sistema político cerrado (el del frente nacional) en un posconflicto mal tramitado (el de la época de la violencia de los años cincuenta) y en un contexto de polarización internacional (la guerra fría).

A mediados de la primera década del siglo XXI, ya no hay guerra fría, el sistema político se ha venido abriendo poco a poco, aceptando la competencia y el pluralismo.

Además, buena parte de las guerrillas que surgieron en los años sesenta y setenta concurrieron a un pacto parcial de paz, que tuvo como su más importante refrendación política la nueva Constitución, promulgada hace ya quince años.

Pero a pesar de todos los cambios en el contexto nacional e internacional, siguen existiendo dos guerrillas, las Farc y el Eln.

La historia del Eln está relativamente documentada, su período de instalación se da entre 1962 y 1973, donde se define como una guerrilla que lucha junto al pueblo por la liberación nacional y se enmarca dentro de la tradición foquista que se inauguró en el continente con el triunfo de Fidel y sus barbudos, un grupo pequeño que muestra el camino de la acción armada como principal derrotero y trata de ligarse a las luchas de obreros, campesinos y estudiantes.

Este planteamiento tuvo eco en las fuerzas sociales y el Eln se nutrió en su primera década de buen número de dirigentes radicalizados, muchos de los cuales murieron en una orgía de sangre desatada por Fabio Vásquez, quién con su salida del país en 1975, sella la primera fase de la agrupación armada y lo sume en lo que se conoce como el periodo de crisis (entre 1975 y 1981).


Desde las selvas del Magdalena Medio

¿Qué le permitió a un puñado de hombres y mujeres instalados en las profundas selvas del magdalena medio y el sur de Bolívar, sobrevivir al desprestigio de la criminalidad interna, al asedio de las fuerzas armadas y a la precariedad económica y luego resurgir, a principios de los ochenta, ya no como un pequeño grupo, sino como una extensa organización, vinculada a diversos sectores?

Este resurgir de las cenizas, fue posible porque se instaló en la mente de muchos sectores como la guerrilla en que murió Camilo Torres; porque se integró a una corriente de cristianos que vieron en el levantamiento armado un deber y una posibilidad de acción; porque el país siguió siendo excluyente y autoritario y la protesta social obtuvo como respuesta el garrote, la bala y la cárcel, lo cual influyó de manera decisiva para que muchos dirigentes y comunidades vieran en la guerrilla una alternativa.

Los años ochenta fueron los del crecimiento. En 1981, se inició lo que en la historia del Eln se conoce como el período de centralización política, ideológica y orgánica. Era un archipiélago de grupos y dirigentes, esparcidos por buena parte del país que entre sí no se conocían y no tenían una conducción unificada, ni una propuesta de acción con mayor detalle.

Era una organización que no contaba con la capacidad para responder a las exigencias de la política y posicionarse como una verdadera fuerza con perspectivas de poder. Todo esto es lo que se aboca a subsanar en los primero años de los ochenta: Dotarse de una política con mayor detalle y complejidad, organizarse internamente, tener una conducción nacional, crecer y fortalecer sus lazos con comunidades en buena parte del país.

Para 1986, veinte años después de la muerte de Camilo Torres Restrepo -“el cura guerrillero”- el Eln define, en su primera asamblea nacional, los rumbos de su estrategia: Construir un ejército, ligarse a las luchas reivindicativas de obreros, campesinos, pobladores y estudiantes -a quienes adopta como su “fuerza social fundamental”- para que junto al poder guerrillero se construyera un “poder popular” y, en alianza con el conjunto de fuerzas guerrilleras en Colombia, lograr la derrota del “Proyecto oligárquico” y la instauración de un gobierno del pueblo, que empujara su agenda de socialismo.

Pero el Eln no logró dar el salto de una fuerza guerrillera a una fuerza de cuerpos de ejército. Lo intentó, pero los costos en vidas humanas y en el tipo de relación que debía efectuar con las comunidades en los territorios donde operaban, los hizo desistir. O bien fueron guerras demasiado focalizadas; Arauca, Nordeste Antioqueño, Sur de Bolívar y quizás de manera diferente el Oriente Antioqueño, fueron las zonas de mayor operatividad militar del Eln entre los años 1985 y 1995.


Acercamientos y diálogos de paz

Por presiones de la realidad, el Eln poco a poco va adentrándose en los “vericuetos” de la negociación política; y lo hace según su talante, paso a paso. El primer paso que toma es promover una consulta interna en la que toda la militancia del Eln a nivel nacional es consultada, uno a uno, si está o no de acuerdo en adelantar diálogos con el Estado, con el objetivo de acumular capacidad política y mostrarse como una fuerza propositiva, capaz de discutir temas trascendentales.

Esta consulta, adelantada en el segundo semestre de 1988, dio como resultado la expresa autorización a la Dirección Nacional del ELN para adelantar diálogos y negociaciones sobre política petrolera y “humanización del conflicto”; temas que resultaban cruciales para la organización, primero, por su ubicación en regiones de explotación petrolera y por su interés de apoyar las agendas de las organizaciones de los trabajadores petroleros; y segundo, porque ya se concebía como imperativo regular la acción de la guerra y sus efectos sobre las comunidades. Esto último era premonitorio frente a lo que luego, en los años 90, se vivió como una “guerra degradada” y que permanece hasta nuestros días.

El Eln participó, junto con las Farc y una pequeña expresión del Epl, de los diálogos que se adelantaron en Caracas y luego en Tlaxcala, México en 1991 y 1992, donde se pactó un acuerdo de paz con el gobierno del Presidente Barco.

Estos diálogos fueron el intento de la insurgencia -que se mantuvo al margen de los acuerdos de paz- por tener protagonismo político, pero no condujeron a nada porque las exigencias de la guerrilla son maximalistas y las elites políticas tienen lógicas minimalistas. Así, unos y otros, guerrillas y gobierno, siguen pensando que pueden derrotar a su contradictor o ganar mayores puntos en una mesa de negociaciones, lo cual indica que no se haya logrado ningún acuerdo hasta el día de hoy.

Luego del fracaso de la campaña militar de 1992, y del fracaso de los procesos de negociación, éste se sumerge en una nueva fase de crisis; ya no crece más, se debilita orgánicamente con la separación de la Corriente de Renovación Socialista, y surgen el Erp y el Eg, dos grupos con operatividad muy circunscrita al Sur de Bolívar.

La aceptación a la lucha armada es cada vez menor y el Eln pierde la sintonía con una diversidad de fuerzas sociales con las que se articuló en los años setenta y creció en los ochenta.

En 1998, cuando muere Manuel Pérez, el sacerdote que lideró el resurgir del Eln a finales de los años 70 y su proyección como una fuerza muy beligerante en los ochenta, ya el grupo había cambiado de formato; dejó de pensar en la insurrección y el triunfo militar y se encaminó a la construcción de un acuerdo político, a su modo, paso a paso, tratando pero sin arriesgar demasiado, tanteando el camino.

Hay mucha historia en las siglas Eln, pero los expertos han expresado que ha llegado la hora de poner punto final a esta historia. Ya los tiempos de las insurrecciones armadas están en el pasado, no hay triunfo militar, ni remoto y el desgaste de una fuerza que no está en la guerra ni en la paz, como lo es el Eln, es demasiado grande

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