Silabear palabras, contar con los dedos, memorizar fechas, el Mi- ma-má-me-mi-ma de la cartilla Nacho, el 2 x 1 =2, y la frase de la profesora “se lo pregunto al derecho y al revés” le hacen recordar con nostalgia el viejo método con que aprendió.
Hace más de dos décadas que el desarrollo del conocimiento científico y el avance tecnológico obligaron a modificar las estrategias de enseñanzas escolares, ahora se privilegia el procedimiento, el proceso, ante el resultado de una operación, el juicio crítico ante la fecha y la hora exacta de un acontecimiento. En otras palabras, a su niño o adolescente, no le enseñan los datos, ni las fórmulas, ni a leer 485 páginas, le están educando para “querer saber hacer”.
Es decir, por competencias académicas que son las habilidades lógicas, comunicativas y científicas que se adquieren aplicando a diferentes situaciones los conocimientos básicos de la matemáticas, lenguaje y ciencias. Por ejemplo: si a usted le enseñaron fechas, datos y próceres de la independencia de Colombia a su hijo le enseñan a entender las razones de este hecho histórico.
La diferencia entre un alumno que aprende de memoria y otro por competencias es que el primero, acumula varios conocimientos pero no profundiza en ninguno, mientras que el segundo, adquiere los conceptos básicos, los aplican a la vida diaria y laboral, es capaz de resolver problemas y así, valora dichos conocimientos.
“Ahora el enfoque de la educación no se basa en los contenidos sino en las competencias que el alumno debe adquirir durante el año. Por ejemplo, no sirve de nada que el alumno memorice los resultados de las sumas y restas, él debe aprender estrategias que le permitan hacer el proceso mental, desarrollar su capacidad de abstracción, descubrir el procedimiento más rápido, para aplicar el conocimiento se sitúa al alumno en un supermercado donde al comprar artículos experimenta las sumas y restas. Explica el educador Germán Darío Silva, asesor de la Fundación Internacional de Psicología Afectiva.
La Fundación Albero Merani y Fundación Internacional de Psicología Afectiva conscientes de que este cambio ha sido controversial se han puesto en la tarea de investigar, y crear estrategias pedagógicas para el desarrollo de las competencias académicas y competencias afectivas para asegurar el desarrollo integral de los niños y jóvenes del país.
Juanito se quedó el fin de semana sin ir a jugar a casa de sus primos porque tuvo que repetir una y otra vez las tablas de multiplicar para el examen de matemáticas, y leerse el primer cantar del libro Poema del Mio Cid para recitarlo el lunes a primera hora en la izada de bandera.