Según la mamá, su nena dormiría una hora o más todos los días. Así que decidió posponerlo todo desde entonces, para cuidarla como la niña de sus ojos y llevarla todas las veces al Jardín y lo que se ofreciera. -Luego hizo cuentas a fin de acompañarla en un futuro al Colegio y finalmente a la Universidad si fuere necesario.
Pero Sarita desde el primer momento le jalaba los bigotes porque no le dio las gafas por las buenas y empezó a berrear hasta que hizo abrir las puertas de la Vann, y emocionada la niña con la Ruta, lanzaba una mirada complacida que le conmovió al máximo de lo sublime –y de encime, un gesto prodigioso de gracia y gratitud pleno de murmullos de bebita consentida, lo acabó de derretir en adelante. -Tanto que lo puso a dar botes en el piso de la misma emoción.
Creyó entonces propicio cambiarle ropita –repitiendo la experiencia de sus años juveniles de papá hace mucho tiempo- pero qué difícil fuera volverlo a recordar. -Entonces echó andar la camioneta para distraerla y tratar que se calmara, prometiendo que si se callaba le haría una carita Feliz y con el tiempo la nombraba monitora. Pero justo en el intento de cambiarle camisetica, la bebita dio una voltereta y lo enredó con la corbata, a punto de ahorcarlo -puesto que los niños tienen la manía de tirar de ella sin control y fuerza, como un lazo de estrangular ratones. Y cuando por fin recuperaba la respiración, después de enorme susto, su cara estaba roja, pues tenía color de arreboles de verano en el Mamarúca. Y como los niños les gustan los colores vivos, echó a burlarse del abuelo que estaba a punto de calmarse.
Sin embargo se lanzó a repetir la operación más difícil de cuando era papá, pero eso sí con toda precaución –porque nene de un añito y un grillo ‘patiagudo’ se parecen en lo inquietos. -La diferencia está en que los grillos no les cambian de pañal ni gritan todo el tiempo cuando están mojados. Al fin consiguió cambiarle a medias, los pañales, pero aún faltaba ponerle el overol. Un Jean azul pequeñito, con bolsillos para el celular, la palm y el MP4, tan pequeño todo en su conjunto, que parecen de muñeca Barby -difícil de colocar, porque le cubren de la cinturita a los tobillos.
Después de durísima batalla, le quedó por fin mal puesta la ropita, que observaba una y otra vez y hasta se sintió frustrado e incapaz de volverlo a repetir lo que nunca antes le pasara con los hijos varones que fueron tan “dóciles” –Además ya cansado y la bebita confundida, que por lo visto, su abuelo nada sabe de mujeres, dado que no se dio mañas de cambiarle su pañal a la damita de solo un año y ocho dientes afilados, -que si yo mismo fuera ella, se los clavaría todos en el dedo pulgar derecho sin importar hacerlo gritar barbaridades y groserías, que no se deben decir nunca frente a los menores de un año.
Se dice que por internet se recordar las cosas que fueron olvidadas con motivo en la tercera edad. -¿Pero cambiar pañales desechables y hacer caber una niña pequeñita en ese buejeans de Juguete?…
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