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Para recordar, desde orillas diferentes, a Carlos Toledo Plata y Luis Carlos Galán



La frialdad que acompaña a los colombianos en el recuerdo de las fechas trágicas que ha padecido el país hace pensar que hemos perdido la sensibilidad frente a los hechos de violencia con los cuales ha querido torcerse el destino de la patria, para mostrarnos ante el mundo como un rincón de miserables, como una nación perdida en los laberintos de la violencia que heredamos desde la colonización española hasta nuestros días, unas veces comprometidos en el fragor de las contiendas partidistas y otras veces, esclavos del narcotráfico y de la guerrilla, que han bañado de sangre inocente el territorio nacional.  

Hace 35 años en las calles de Bucaramanga fue asesinado el médico y ex parlamentario Carlos Toledo Plata, que había participado en la creación del movimiento nacionalista M-19 alzado en armas, a raíz de los resultados de las elecciones presidenciales del 19 de abril de 1970, cuando compitieron por la primera magistratura los ex presidentes Gustavo Rojas Pinilla, anciano General de la República y Misael Pastrana Borrero, en la culminación del último período de alternación de los partidos tradicionales en el poder, que correspondía al denominado ‘Frente Nacional’, acordado y creado por los ex presidentes Laureano Gómez Castro y Alberto Lleras Camargo, para aplacar el sectarismo político que provocaba enfrentamientos entre liberales y conservadores en diferentes lugares del país. 

También se recuerda durante este mes de agosto el magnicidio del fundador del Nuevo Liberalismo, ex ministro Luis Carlos Galán Sarmiento, uno de los pocos santandereanos que había llegado muy lejos en sus aspiraciones a la presidencia de la república y que murió durante la salvaje arremetida de las hordas criminales del narcotráfico, ante los sucesos políticos que se presentaban en el país hacia 1989, cuando Galán Sarmiento se perfilaba como el más probable sucesor del expresidente Virgilio Barco Vargas. Pasarán muchos años sin que el departamento de Santander pueda tener al mismo tiempo las dos figuras presidenciables de la época, los doctores Luis Carlos Galán Sarmiento y Horacio Serpa Uribe, desde orillas distintas, pero dentro de una coyuntura salvaje de violencia, que le costó al país el sacrificio de líderes de la nación, que significaban la esperanza de Colombia.

Años después vendría el asesinato del General Fernando Landazábal Reyes, ex ministro de defensa nacional, hijo ilustre de la población de Ocaña (Norte de Santander) y el magnicidio del caudillo conservador Álvaro Gómez Hurtado, cuando pedía la renuncia del ex presidente Ernesto Samper Pizano, como responsable de haber recibido para su campaña electoral millonarios recursos del llamado ‘Cartel de Cali’, que había influido en la derrota de la candidatura presidencial de Andrés Pastrana Arango.

La historia del país durante los últimos cincuenta años se ha escrito con la sangre de miles de colombianos que han muerto en la vorágine del conflicto armado y de todas las formas de violencia que se practicaron en el país por parte de las guerrillas comunistas de las FARC y del ELN. Pasan de ochocientas mil las víctimas de las diferentes formas de violencia que ha padecido Colombia en el último medio siglo.

Sigue vigente en su carrera criminal la acción terrorífica del autodenominado ‘Ejército de Liberación Nacional’, nacido en Bucaramanga en 1963, que hace pocos meses atacó las instalaciones de la Escuela de Policía General Francisco de Paula Santander en Bogotá, donde murieron veinticinco cadetes, muchos de ellos santandereanos, que soñaban con la ilusión de un país en paz.

El asesinato de Carlos Toledo Plata en las calles de Bucaramanga el 10 de agosto de 1983 tuvo como consecuencia otras acciones violentas del Movimiento M-19, como la Toma del Palacio de Justicia en Bogotá a mediados de 1984, donde murieron incinerados los magistrados de las altas cortes, habiéndose podido evitar estos hechos si no hubiera sido por la incomprensible actuación de miembros de la inteligencia militar comprometidos en la muerte del médico santandereano. El asesinato de Luis Carlos Galán a manos de sicarios del llamado ‘Cartel de Medellín’ privó a Colombia de un gran presidente santandereano, al que se cortaron las alas en pleno vuelo, cuando se encontraba ad portas de conquistar la primera magistratura. 

¡Es la historia de la violencia en Colombia, como para que no se olvide!

Publicacion: Miercoles 14 de Agosto de 2019 
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