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Encuestas falsas que perturban el panorama electoral de Santander



El caudillo conservador Álvaro Gómez Hurtado decía que ‘las encuestas son como las morcillas, porque nadie sabe cómo las hacen, pero si se sabe dónde las venden’.

Dos conocidos publicistas de Bucaramanga, que se acomodan cada cuatro años en las campañas electorales del departamento de Santander,  como aves agoreras que quieren pronosticar el futuro y que terminan acomodando cifras y conceptos, como las morcillas, para cobrar altas sumas de dinero, que se reparten alegremente con las denominadas ‘Empresas Encuestadoras’, viajaron a Bogotá y presentaron la fórmula que puede despertar alguna credibilidad entre las personas incautas, aficionadas al deporte de la política, pero que solamente obedecen a la conveniencia de un pequeño círculo enquistado en la actual administración municipal de Bucaramanga, para sacarse el clavo de una clase política que le ha quedado mal a la ciudad capital.

Un ilustre desconocido, al parecer señalado para heredar el posible caudal electoral que pueda endosar el actual alcalde de Bucaramanga, aparece orondo y triunfante en medio de los gladiadores del circo romano, que se han esforzado por tomarle la delantera a quien se pavonea  como el Cid Campeador, el nuevo emperador de la comarca, que quiso arrebatarle al diablo la hoguera de la cremación moral, con la que vienen amenazando a los concejales del partido liberal y de otras corrientes de opinión, sacados del templo de la democracia como a los turiferarios, porque supuestamente convirtieron en Casa de Dios, en Casa del Mercado.

En este medio de comunicación hemos guardado prudente silencio sobre los resultados de todas las ‘encuestas’, a sabiendas que la mayoría son empresas de actores oportunistas, que buscan manipular a la opinión pública. Lo peor que le puede volver a pasar a Bucaramanga es la improvisación, como la que ocurrió hace cuatro años con la oferta mentirosa de veinte mil viviendas gratuitas para las familias de los más pobres, que finalmente se convirtieron en una estafa electoral, en un acto de constreñimiento al elector, aprovechando la pobreza de centenares de familias que, migrantes de la provincia lejana, se acomodaron en los cinturones de miseria de la gran metrópoli.

Para nadie es desconocido que la actual administración municipal de Bucaramanga está en campaña para colocar a uno de los súbditos en la línea de sucesión del ingeniero Rodolfo Hernández, interesado en conservar su posición de preeminencia en las empresas de servicios públicos, en el Acueducto Metropolitano y en la Electrificadora Santander, para favorecer sus mayores intereses en la industria de la construcción, dentro de sociedades reconocidas e interesadas en la privatización de las entidades públicas, que le son afines para sus actividades empresariales. Seguir controlando la expedición de licencias de construcción, para torcerle el cuello a la competencia es uno de sus objetivos.

Entre las personas más preparadas para regir los destinos de Bucaramanga no aparece el señor Juan Carlos Cárdenas Rey, súbdito del actual alcalde metropolitano, ni es una figura conocida en el sector público, porque ni siquiera ha sido edil de la zona residencial donde vive su familia. Un ilustre desconocido, con muy precarios conocimientos sobre el manejo de la inversión pública, producto de la improvisación en que se mueven los intereses ocultos de los amos de la industria de la construcción en Santander.

Una persona sin ninguna conexión con el gobierno nacional, que todavía no conoce a los parlamentarios y diputados, distante de las comunidades que padecen la pobreza extrema y que está acostumbrado a la vida muelle del ejecutivo lugareño, que es vanidoso y orgulloso, pero de poco vuelo en la plaza pública, seguramente exitoso en el sector privado, frente a los expertos y expertas en planificación urbana como Fredy Antonio Anaya Martínez, Claudia Lucero López Rodríguez y Sergio Isnardo Muñoz Villarreal, es lo peor que le puede pasar a Bucaramanga en esta encrucijada de la vida nacional, cuando seremos una de las ciudades más afectadas por las crecientes migraciones de la población venezolana.

Difícil creer en la encuesta realizada por Invamer y la Revista Semana, cuando pretenden demostrarnos que existe un empate técnico entre cuatro de los ocho candidatos a la alcaldía de Bucaramanga, para poder justificar la manipulación de unos resultados mentirosos, que colocan en el primer lugar al empresario Juan Carlos Cárdenas Rey, a quien solamente lo conocen en su casa y en el despacho del alcalde Rodolfo Hernández, porque lo han visto entrando y saliendo de reuniones privadas con altos funcionarios de la saliente administración.

Publicacion: Sabado 7 de Septiembre de 2019 
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