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Señor empresario Por: José Caicedo Solano



Señor empresario Por: José Caicedo Solano | EL FRENTE
No tiene por qué haber en una empresa códigos de familia. Los negocios en Colombia tienen su legislación, así sea con sociedad de familia o con particulares.

La mayoría de las empresas de Colombia y del mundo son de propiedad familiar, a través de acciones, o participaciones. Muchas de ellas fueron edificadas a nombre de una sola persona y con el transcurrir de los años y los siglos fueron llegando a sus herederos, que en tiempos anteriores al siglo XXI, eran por docenas. Las que cumplieron con la ley de Charles Darwin, que habla del origen de las especies, es decir aquellas, que resistieron el cambio y se adaptaron al nuevo y al nuevo ser de la geología de hoy, no tienen por qué cargar con un pensamiento de unos pocos conocedores de la ley civil, pero no del andamiaje del sentir comercial.

Los códigos de familia solo presentan un “atractivo”, para que los herederos más fuertes tomen el mando y los de menos capacidad de cualquier orden, sean rezagados, quitándoles los propios derechos, que tienen, los “legítimos” o “avarientos”, contra la sencillez de los de pobres de corazón, que son dueños también.

La empresa debe manejarse con el racionamiento y el conocimiento que se adquiere del estudio universitario y de los hechos y machetes de la práctica. La función del gerente debe darse por el liderazgo y capacidad que se tiene y no por ser el hijo mayor o el “barón” de los hermanos. Tampoco debe salir de la dirección, la señora o señorita por ser mayor, por ser soltera, por tener un amante o por pasar de cierta edad, como lo promulgaban los códigos de Colombia, que después de los 65 años, mandaban al gran ejecutivo y alto conocedor del saber a la cárcel de sus huertos, con otra función que no fuera sino la de regar las matas, porque ipso facto a ese nivel, su capacidad se acabó.

No, señor empresario, si su líder tiene 80 años y entrega todas las facultades y los rendimientos empresariales crecen  o cumplen con los objetivos de la empresa, no hay porque “matarlo”. Otro sí, es que él tenga su derecho al descanso o cambio de actividad. Entonces, es un segundo, no sentimiento, sino plan bien estudiado de saber cuál es el sucesor o líder, y volvemos al “juego empresarial”, de elegir el de mejores calificaciones, no importa su edad. Tampoco es poner el “bobo del pueblo”, porque con él, en la gerencia, podemos hacer “pilatunas” en beneficio propio de los otros mandos medios. 

A la fecha de hoy, año 2019, no se puede concebir un ejecutivo que no tenga una formación universitaria, ya sea presencial o virtual. Son muy pocas las excepciones en donde un tegua con 5 de primaria, vaya a saber más que el teoricofilosofo de la escuela superior. Todo enmarcado en la luz divina de Dios y el amor por los semejantes. El saber no quita los principios, el amor y la fortaleza hacia el bien común.

Publicacion: Viernes 12 de Julio de 2019 
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