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Sabiduría y misterio de las plantas



Sabiduría y misterio de las plantas | EL FRENTE A menudo me he preguntado cómo ha sido que hemos perdido el conocimiento y el arte de utilizar las hierbas para nuestras necesidades medicinales y cosméticas. Resulta extraño que esta sabiduría, que una vez fue parte de la vida cotidiana, pudiera desaparecer tan rápidamente.


¿Cómo pudo darse semejante cambio? Un factor de mayor importancia fue el rápido desarrollo de la ciencia en el presente siglo, que nos ha llevado a horrorizarnos ante cualquier cosa que venga de fuera del laboratorio.  En seguida nos deslumbraron las nuevas y maravillosas drogas y cosméticos sintéticos, y nos dejamos seducir por la publicidad y la elegante presentación del empaquetado.


Para la mayoría de nosotros, la ciencia parecía anunciar un nuevo mundo maravilloso y nos apresuramos a desechar los preparados de higiene dental caseros de nuestros abuelos por las delicias de un tubo de pasta endulzada y aromatizada que prometía una sonrisa blanca, sin huecos y un “sex appeal” instantáneo.


En una entrega masiva a la necesidad de ser y parecer modernos, descartamos indiscriminadamente todo remedio anticuado, cualesquiera posiciones, sustancias, cremas, ungüentos, perfumes y tintes de pelo vegetales que habían sido efectivamente utilizados durante siglos.


Pero, si bien es verdad que un día todos nosotros desfilamos como turones hacia el mundo moderno, también es cierto que hoy día ya no somos tan inocentes. Nos hemos puesto alerta contra la violación de nuestro medio ambiente; tosemos todos los días a causa de la polución del aire y retrocedemos horrorizados ante alimentos inyectados de hormonas y contaminados con insecticidas.


Muchas de las sustancias sintéticas que hemos venidos utilizando como si tal cosa han sido declaradas cancerígenas, como es el caso, por ejemplo, del reciente furor acerca del ciclamato de sodio y productos que contienen hexaclorofeno. Y qué duda cabe que muchos más errores químicos serán descubiertos en el futuro.


Debemos por tanto, volver la espalda al presente y echar una mirada fresca al pasado. Esto puede resultar tan gozoso como fascinante, pero es preciso que lo hagamos con sentido común. Por supuesto, no debemos desechar, porque sí, todo aquello que sea nuevo, ya que esto sería ridículo. Debemos ser selectivos, aprovechándonos de las ayudas tecnológicas útiles y datos científicos esenciales –sobre todo en lo referente a nutrición y medicina preventiva-, mientras que al mismo tiempo, redescubrimos cuanto había de beneficioso en el pasado.


Los pueblos de la antigüedad conocían diversos secretos que hoy permanecen sumidos en el olvido. Así, los egipcios adoraban la mandrágora. Los dioses de la antigua Grecia eran identificados con determinados árboles. Los brujos recurrían a ciertas plantas que denominaban “mágicas”. Incluso en nuestros días algunas tribus practican rituales basados en los poderes atribuidos a las plantas.


Hoy, por vez primera, la ciencia empieza a verificar lo que los antiguos descubrieron basándose en la mera intuición. Con polígrafos y fotografía Kirlian se han realizado toda clase de pruebas sometiéndolas a rigurosa comprobación. Así se ha podido explorar el extraño comportamiento de las plantas y arrojar nueva luz sobre temas tan interesantes como el de las plantas con efectos alucinógenos, las de percepciones extrasensoriales, o las de cualidades curativas.


PLANTAS. FLORES. ÁRBOLES. RENACIMIENTO EN CADA PRIMAVERA. VIDA ETERNA. UN PUENTE ENTRE LA EXISTENCIA FÍSICA Y LA ESPIRITUAL. ENTRE ESTOS PENSAMIENTOS NACIÓ LA RELIGIÓN.

Y así empezó el culto a las plantas y los árboles, que representaban un poder superior e invisible. El árbol y la serpiente –los dos símbolos de culto más antiguos- se han filtrado de algún modo en el inconsciente del hombre como símbolos sexuales o de fertilidad.


Los antiguos visualizaban mágicos árboles de vida e inmortalidad. Con intrincado dibujo e imaginativos diseños, creaban estos árboles, que variaban de una cultura a otra sólo en cuento a la forma. Uno de los más hermosos y sugestivos era el escandinavo Iggdrasill, que combinaba el cielo, la tierra y el infierno en una única imagen poética.


No obstante, la mayoría de las culturas daban culto a árboles reales. Entre estos, la Higuera, es uno de los más importantes. La raza egipcia pudo ser la primera en darle culto. Los primeros indicios de este culto se remontan a 2.000 años antes de Cristo. En Roma, la higuera se convirtió en el árbol sagrado de Baco. La supervivencia de la higuera constituía una gran preocupación para la comunidad, que creía que su prosperidad dependía de los espíritus de los árboles.


Colón tomó tierra por primera vez en el Nuevo Mundo, en la isla de San Salvador, una de las setecientas que forman las Bahamas, en el océano Atlántico. El descubridor halló que los indios habían desbrozado terreno para cultivar huertos, huertas de árboles y cereales.


Durante su viaje entre San Salvador y Fernandina, conocida hoy como Long Island, en las Bahamas, se encontró con un hombre que iba en una canoa y que llevaba con él un poco de pan, una calabaza con agua, algunas pipas de arcilla y un manojo de hojas secas.


Estas hojas, conocidas como “cohiba”, las fumaban los lucayanos en unas insólitas pipas en forma de Y. La pipa tenía el nombre de “tabaco”. Los europeos por error, dieron a la planta el nombre de la pipa en la que se fumaba. Los lucayanos usaban el tabaco como materia intoxicante en sus ceremonias destinadas a inspirar profecías. El jefe local, Cacibu, fumando “Cohiba” y hablando por boca del “zemi” Yocahabuana, hizo la sorprendente predicción de que vendrían “unos hombres que irían vestidos, mandarían sobre ellos y los matarían, y ellos morirían de hambre”.


El poder curativo de las plantas es misterioso; en muchos casos resulta tan enigmático como la fuerza magnética, algo que los científicos modernos todavía no han explicado. Al seguir siendo un misterio, es fácil comprender por qué las culturas “primitivas” han considerado sagradas las plantas curadoras. Resulta irónico que los científicos modernos hayan perseguido a los hombres que han utilizado las plantas para curar, simplemente porque los efectos no pueden incluirse en el ámbito de lo comprensible.


Ejemplo de esto es el francés Maurice Mességué, a quien se han atribuido “milagros” con las plantas. Siendo un muchacho, Mességué aprendió mucho de su padre, quien le enseñó a amar y a comprender las plantas. Ambos pasaban horas en el campo observándolas. Mességué aprendió cuál era el momento perfecto para recogerlas: esperar que hubiera un “hilo de luna”. Y la época era tan importante como la parte que recogía del vegetal. Dice Mességué que así aprendió a tomar sólo las bayas del enebro, los pétalos de la rosa y la arista del maíz, y aprendió también que sólo las hojas del plátano son útiles.


Mességué se dio cuenta, gracias a su estudio de las plantas, de que éstas poseían un poder inexplicable capaz, cuando se usaba correctamente, de curar enfermedades que ni siquiera las mejores medicinas y los cuidados médicos modernos podían curar.


La sensibilidad del hombre en su relación con las plantas, era de suma importancia. El padre de Mességué poseía, al parecer, esta sensibilidad y un poder peculiar que era visible para su hijo por la expresividad de sus manos y ojos. Estos despedían una luz religiosa especial.


Mességué describe a su padre como un hombre enérgico y extrañamente afectuoso, como si rezumara amor. Señala que su padre podía traspasar este amor y esta poder a las plantas, que adquirían una mayor potencia y efectividad cuando las sostenían entre sus manos.


Mességué dio tratamiento a infinidad de gente, desde simples campesinos hasta sir Winston Churchill. Aunque siempre acaba en la cárcel por “practicar la medicina” sin licencia, se ha convertido en una leyenda en Francia, por el trabajo realizado en el transcurso de las últimas décadas.


Nadie ha podido explicar el misterio de sus curaciones con las plantas. ¿Actúa el hombre como catalizador de algún poder oculto? ¿O acaso éstas poseen un poder que todo el mundo podría aprovechar, si dedicara el tiempo necesario a intentarlo?
En  brujería se han utilizado muchas plantas con propósitos tanto benéficos como maléficos; aunque la mayoría de las brujas creen lo que tantos expertos en fenómenos psíquicos han señalado como cierto: que un deseo negativo acaba finalmente, por perjudicar a la persona que lo tiene.


Entre las plantas más usadas en las pociones mágicas cabe distinguir a la Verbena, la Manzanilla, la Ruda, el Azafrán, el Poleo, el Romero, la Fumaria y el Eneldo.
La planta es una de las criaturas vivientes más sensibles. Percibe la luz más débil, las pequeñas alteraciones en la temperatura, los cambios barométricos y la presencia de agua y alimentos a gran distancia de sus raíces. Tal como mostró Brown con sus complicados experimentos, las plantas parecen estar dotadas de un extraordinario sexto sentido con respecto al medio, incluso cuando son mantenidas bajo supuestas condiciones constantes de laboratorio.


Este sexto sentido o sensibilidad vegetal puede utilizarse algún día en la lucha contra el creciente peligro de la contaminación atmosférica. James Long, biólogo de la Missouri Air Conservation Commission, cree que muchas clases de hortalizas y flores, entre las que se cuentan los tomates, el maíz dulce, la lechuga romana, el tabaco y los “gladiolos de la variedad Snow Princess, pueden, deben y probablemente serán empleados para determinar los niveles de contaminación de la atmósfera”. Long compara la hipersensibilidad de estas plantas con la de los canarios utilizados en las minas de carbón, para detectar la presencia de gases letales.


En esta fecha y despedida del año 2016, recordamos las antiguas costumbres y todavía en boga, la utilización de las 7 hierbas medicinales, ya sean dulces o amargas, para los baños de este 31 de Diciembre a las 12 p.m., con efecto de limpieza del aura y la preparación para un bienestar en el año 2017.


Desde esta página, queremos dar el agradecimiento a las Directivas de este prestigioso diario, por permitirnos comunicar esa sapiencia del Poder de lo Natural de las Plantas y desear a todos nuestros amables Lectores un FELIZ Y PRÓSPERO AÑO 2017, lleno de salud, prosperidad y de la tan anhelada PAZ.


Por:Ing. Rigoberto Abello Soto/EL FRENTE


Foto: Suministrada/EL FRENTE


Publicacion: Lunes 16 de Enero de 2017 
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