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Érika lucha por vivir, así avanza el caso de la mujer baleada por su ex en Bucaramanga



Érika lucha por vivir, así avanza el caso de la mujer baleada por su ex en Bucaramanga | EL FRENTE
Luego de 24 horas de ingresar en estado crítico al área de Urgencias del Hospital Universitario de Santander, Erika Vanesa Niño Moreno, la mujer de 32 años de edad que fue atacada con un arma de fuego por el excompañero sentimental y quien luego se quitó la vida, permanece estable pero con pronóstico reservado.


Por Camilo Ernesto Silvera Rueda
Redacción Justicia / EL FRENTE


A pesar de la gravedad de la lesión, Erika Vanesa, de nacionalidad venezolana, lucha para recobrar su existencia tal y como la conocía antes de las 7 de la noche de este fatídico martes, cuando vilmente fue atacada a sangre fría por un sujeto que algún día en el pasado le prometió felicidad.

A cambio del idilio, la mujer se encuentra huyendo de la muerte y, por fortuna, en su objetivo no está sola; desde una cama de la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Universitario de Santander, sus ganas de vivir son soportadas por un amplio y profesional grupo de especialistas, quienes realizan esfuerzos titánicos para que Érika salga avante de la penosa experiencia.

Por el momento la víctima de este nuevo caso de feminicidio (fallido aún por fortuna) se encuentra en coma inducido y con observación permanente, según lo indicó a EL FRENTE uno de los especialistas que lucha por salvar su vida.

El jefe del cuerpo médico informó también que la mujer continúa con pronóstico reservado luego de una intervención quirúrgica efectuada para salvar su vida, realizada pocos minutos después de su ingreso al primer centro asistencial del oriente colombiano.

El informe lo entregó el médico especialista Carlos Ibarra, subgerente de servicios médicos del Hospital Universitario de Santander, quien detalló el procedimiento efectuado a la mujer.

“El día de ayer (martes), sobre las 7 de la noche, ingresó una usuaria víctima de una herida por proyectil de arma de fuego a nivel del cuello, la paciente ingresó al servicio urgencias en estado crítico y requirió atención inmediata por parte del grupo quirúrgico del Hospital Universitario de Santander.

“Se trasladó a quirófano y se intervino las lesiones que presentaba en cuello, encontrando lesiones a nivel vascular en la arteria carótida, posterior a su procedimiento se trasladó a la Unidad de Cuidados Intensivos, en la cual se encuentra actualmente en proceso de recuperación.

“El diagnóstico de está usuaria aún es reservado debido a la gravedad de las heridas”, puntualizó el médico jefe, quien aclaró que el objetivo del cuerpo médico no es solo salvar la vida de la mujer sino también contrarrestar los daños que a nivel cardiaco y neurológico pudo generar el proyectil durante su trayectoria.









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El ogro de la historia

El rostro negativo de esta historia lo personifica José Zeir Ocampo Marín, un hombre de 46 años de edad (nueve años mayor que Érika), de quien aún se está recabando información para establecer su origen.

De manera preliminar se sabe que es oriundo del departamento del Caldas y que había llegado a Santander por cuestiones de trabajo, permanencia que se alargó luego de que iniciara una relación sentimental con Érika, quien llegó a la capital santandereana huyendo de la miseria que su país natal, con el objetivo de encontrar trabajo y enviar algunos recursos económicos a sus padres, en el vecino país.  

Sin embargo, los días de felicidad que ofreció Ocampo Marín fueron muy pocos, allegados a Érika relataron a las autoridades que su comportamiento siempre fue muy posesivo, celoso, en todo caso problemático y dominante, aspectos que influyeron para que la mujer decidiera ponerle un punto final a la relación.

La había sido tomada recientemente. Sin embargo, y como era su costumbre, Ocampo Marín llegó una vez más este martes hasta el establecimiento comercial en el que trabajaba la mujer, para recogerla e implorar perdón.

Pero el NO de Érika era incólume, y ante la solicitud de que se retirara del lugar y de que no la buscara más, Ocampo Marín desenfundó un revólver calibre 38 corto y lo accionó el hambriento gatillo en dos ocasiones: una ojiva para ella y, cuando la creyó muerta, otra ojiva para él.

“Recibimos el reporte que una persona se había disparado en la cabeza en la calle 37 con carrera 18, al llegar al sitio encontramos un hombre tendido en el piso, quien tenía un revólver al lado de una mano. Ingresamos a un establecimiento público en el cual se encontraba una mujer herida de nacionalidad venezolana, quien fue trasladada en unidad policial al HUS”, detalló el coronel José Oscar Jaramillo Niño Comandante (E) de la Policía Metropolitana de Bucaramanga.

Detalló que, efectivamente, dentro de las primeras indagaciones se estableció que “la pareja había tenido problemas el fin de semana, este señor tuvo desacuerdo con ella el día sábado y la relación se terminó. El día de ayer le llegó por la espalda y le propinó esta herida con arma de fuego, la cual fue incautada y está siendo sometida a un proceso de análisis”.

Mientras Érika lucha por vivir, los despojos de su atacante se encuentran en el Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses a la espera de que sus familiares reclamen sus restos.




Publicacion: Miercoles 21 de Septiembre de 2022 
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