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Opinión - Editorial


Colombia necesita otra reforma carcelaria



Bienvenido el Señor Ministro de Justicia y del Derecho, exmagistrado Wilson Ruiz Orejuela, que ha escogido al departamento de Santander para examinar, junto con el Director General del Instituto Nacional Penitenciario (INPEC), Brigadier General Norberto Mujica Jaimes, los problemas de hacinamiento en las cárceles de la región, que tienen que ver con el aumento de las actividades delictivas en tiempos de pandemia y con la nueva tipificación de conductas que fueron consideradas hace muchos años como simples contravenciones y que ahora, por el excesivo apasionamiento en la multiplicación de las penas, están clasificadas como conductas delictivas  que han quintuplicado la población carcelaria.

Hace veinticinco años existían contravenciones que se castigaban con la aplicación de multas cuantiosas y severas, que engrosaban el torrente financiero del Ministerio de Justicia, tales como el porte ilegal de armas de defensa personal, en la mayoría de los casos por vencimiento de los salvoconductos; el incumplimiento de las cuotas alimentarias por ‘paternidad responsable’ que ahora se resuelven con cárcel; las riñas intrafamiliares que terminan encarcelando a quienes agreden a sus esposas, amantes o compañeras, dejando en el abandono total a los menores de edad, que sufren las consecuencias de los conflictos de pareja.

En las cárceles también están los campesinos que, al calor de unas copas y llevados por los efectos del alcohol, incurren en riñas y agresiones callejeras. Son muchas las contravenciones que en sucesivas reformas del Código Penal y del Código de Procedimiento Penal se clasificaron como nuevos delitos.

La resocialización de las personas condenadas por los jueces y confinadas en lugares de reclusión, es un sofisma de distracción, debido al hacinamiento carcelario, donde el 65% de las personas condenadas son jóvenes entre los dieciocho y los cuarenta años de edad, que pierden el tiempo en años de vida, esperando que se abran los cerrojos y bastidores de los sitios de reclusión.

El Código Nacional Penitenciario es la herramienta de los señores jueces de penas, que tienen el poder discrecional para reconocer la redención de penas por trabajo o estudio, casi siempre demorados en sus decisiones, por la enorme congestión de los despachos judiciales por el alto número de casos sometidos a su estudio y calificación. 

La existencia de numerosas organizaciones sindicales en los centros penitenciarios es otro tema de preocupación para el Ministerio de Justicia y del Derecho. El señor Ministro Wilson Ruiz Orejuela tiene la experiencia necesaria y el conocimiento jurídico para conocer la dimensión de los problemas que se presentan en las cárceles del país.

Seguramente llevará a consideración del órgano legislativo del poder público una reforma del sistema penitenciario y carcelario, que estimule el trabajo real de las personas condenadas a prisión.

A los presos condenados a medianas y largas penas de prisión hay que ponerlos a trabajar, para que justifiquen los costos de su alimentación, creando y dotando talleres al interior de las cárceles, exigiéndoles rendimiento en sus actividades. En el antiguo sistema carcelario, los presos ayudaban a construir caminos y carreteras, parques, calles y avenidas en todo el país.

Se necesitan nuevamente las colonias penales para trasladar a los elementos más peligrosos, especialmente a los asesinos y violadores de niños; a los incorregibles bandidos de los movimientos terroristas.

¿Que habrá sido de la colonia Penal de Araracuara? De esos lugares que inspiraban terror a los asesinos habituales y consuetudinarios, a los pistoleros a sueldo que cobran por sus ejecuciones, a los sicarios que manejan las máquinas de la muerte.

¿Qué necesidad tiene Colombia de encarcelar a ciento veinte mil prisioneros, que actualmente congestionan las cárceles, cuando existen otras formas de castigo, de mayor eficacia que el encierro tradicional para vivir a expensas del presupuesto de los centros penitenciarios, que deben sostenerse con los impuestos que pagamos los colombianos?

Publicacion: Viernes 16 de Octubre de 2020 
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