Hay que fumigar con glifosato para acabar los cultivos de COCA | Editorial | Opinión | EL FRENTE
 
 
 
 
 
Indicadores Económicos
 
 
 
 

Opinión - Editorial


Hay que fumigar con glifosato para acabar los cultivos de COCA



Hay que fumigar con glifosato para acabar los cultivos de COCA | EL FRENTE
Los defensores a ultranza de los cultivos de coca en Colombia, son en su mayoría, agentes de la subversión y el terrorismo, porque ese es un negocio fabuloso que les permite financiar el conflicto armado e implantar un régimen totalitario como el de Venezuela, donde la gavilla criminal del dictador Nicolás Maduro Moros ha logrado el apoyo de narco-guerrilleros de las disidencias de las FARC y del autodenominado ‘Ejército de Liberación Nacional’, que cambió los principios programáticos que le dieron vida hace medio siglo por la ambición desmedida del dinero. Sus más cercanos compinches tienen curules en el Congreso de la República, que se oponen a la fumigación con glifosato, porque las mafias de narcotraficantes les financian a muchos de ellos sus campañas electorales.

La ética, que es una yerba escasa en medio del lodazal de la corrupción, dejó de brillar en algunos movimientos revolucionarios que, como el ELN, lucharon hace muchos años por la llamada ‘Autonomía Universitaria’ en cabeza de su fundador y  máximo líder Jaime Arenas Reyes, acribillado a bala hace medio siglo en las calles de Bogotá, por haber escrito una radiografía titulada: ‘La guerrilla por dentro’, que le ocasionó la frontal enemistad con su ‘comandante militar’ Fabio Vásquez Castaño, años después asilado en Cuba, donde seguramente habrá muerto.

En sus comienzos, el autodenominado ‘Ejército de Liberación Nacional’ (ELN) estaba conformado por jóvenes universitarios de la UIS y estudiantes de secundaria del Colegio Santander de Bucaramanga. Arenas Reyes era un soñador y un idealista, que fue capaz de comprometer en la lucha armada al sociólogo y sacerdote Camilo Torres Restrepo, dado de baja por tropas de la Quinta Brigada en la región de ‘Patio de Cemento’, municipio de El Carmen de Chucurí. El ELN se oponía a los cultivos de coca, pero la nueva generación de combatientes cayó en la tentación de enriquecerse, como lo han hecho igualmente los altos mandos de las disidencias de las FARC y de la llamada ‘Nueva Marquetalia’, que cuenta con la protección de la dictadura de Nicolás Maduro Moros en Venezuela.

El único fungicida que destruye los cultivos ilícitos sin comprometer la vida de los líderes sociales y de las comunidades nativas en la selva Amazónica, en el Urabá antioqueño, en las selvas del Catatumbo, del Chocó, del Vichada y del Vaupés, en los departamentos de Nariño y del Cauca, es el Glifosato. La erradicación manual de los cultivos de coca es un sofisma de distracción que se inventaron los aliados de la subversión y el terrorismo para participar en el negocio. Son criminales que se autoproclaman ‘revolucionarios’ para adueñarse de extensos territorios, donde someten y explotan a colonos y campesinos, bajo la dictadura de las ametralladoras.   
La fumigación aérea con glifosato fue suspendida en 2015 por orden de la Corte Constitucional, por un principio de precaución ante los posibles daños en la salud y el medioambiente y, tras el concepto de la Organización Mundial de la Salud que advertía que el herbicida “probablemente” causaba cáncer en seres humanos, lo cual ha sido descartado por las autoridades científicas de Colombia y del mundo.
Para que vuelvan las fumigaciones con glifosato, el gobierno colombiano debe contar con el aval del Consejo Nacional de Estupefacientes —órgano conformado por miembros del gobierno, la fuerza pública y el procurador general— que debe revisar que el gobierno cumpla con las recomendaciones de la Corte Constitucional sobre la “evidencia objetiva y concluyente que demuestre ausencia de daño para la salud y el medio ambiente”.

El regreso del glifosato para las plantaciones de coca ha generado un álgido debate en el país. Los primeros en rasgarse sus vestiduras han sido los congresistas del Partido Los Comunes, otrora partido de las FARC, porque ellos se han lucrado del negocio del narcotráfico y han financiado la lucha armada con el gramaje que les producen las zonas cocaleras del país. Con la aspersión aérea se pueden destruir miles de hectáreas de cultivos de coca en una semana. Con la erradicación manual corre riesgo la vida de los líderes sociales que respaldan las sustituciones de cultivos y que apoyan al gobierno nacional en las regiones más apartadas del país.


Publicacion: Jueves 15 de Abril de 2021 
 Comentar... 
 
 

Back to Top

X

Activa la Edición Digital

Regístrate para acceder a nuestra edición digital.