La criminalidad tiene arrinconada a Colombia | Editorial | Opinión | EL FRENTE
 
 
 
 
 
Indicadores Económicos
 
 
 
 

Opinión - Editorial


La criminalidad tiene arrinconada a Colombia



La criminalidad tiene arrinconada a Colombia | EL FRENTE Las espeluznantes imágenes de un individuo que golpea con una enorme roca a un transeúnte en Bogotá para despojarlo de sus pertenencias, el atraco a buses del servicio público en varias ciudades del país, asaltos a mano armada a comercios y restaurantes, el hallazgo de un cadáver enmaletado en el centro de Bucaramanga, asesinatos en masa en el oriente colombiano, narcotráfico a grande y pequeña escala, secuestros y otros delitos, son la comidilla por estos días en Colombia.

Imperturbables se muestran las autoridades ante esta ola de hechos que han trascendido el plano de lo real para adentrarse en el mundo de lo descabellado como el brutal golpe con la roca al hombre asaltado en la capital de la República, y otras acciones delictivas.

El aparato judicial en este país ya no tiene dientes para atacar de frente y con contundencia el embate criminal que se multiplica y se convierte en una bola de nieve inatajable, que amenaza con socavar la total resistencia de una sociedad que está condenada al sálvese el que pueda, porque la seguridad del Estado se diluyó por completo.

En la actualidad, en todo el país, existen cuatro aspectos fundamentales que son la base en la cual se afianza la criminalidad que tiene arrinconada a Colombia y son los que hay que revisar y hacerles un cambio a fondo, drástico, y dotarlos de argumentos para que los criminales no se burlen más de las leyes y de la justicia.

El primero es la nefasta labor de los fiscales que, por no investigar, profundizar, argumentar y darle solidez a las pruebas, hacen que los capturados queden en libertad.

Esto sucede porque los fiscales no tienen la adecuada preparación para desempeñar sus cargos, ni el conocimiento que necesitan de las leyes, ante esto, los jueces quedan desarmados para administrar e imponer justicia.

Otro aspecto es la tardía reacción de la Policía ante el llamado de la comunidad y, cuando acuden a prestar auxilio, también cometen errores en los procedimientos de captura, dándoles enormes ventajas a los criminales para que otra vez queden en las calles y continúen con su accionar en contra de la comunidad.

Además, hace falta una mejor distribución de los turnos para los agentes en las calles y drásticas sanciones para lo policiales que no acudan a tiempo al llamado de la ciudadanía cuando se cometen los delitos. Tal vez así se le pueda brindar a los colombianos la sensación de seguridad que se ha extraviado por completo.

En la fila está el modo como se imparte la justicia. Los jueces están obligados a imponer casa por cárcel a la mayoría de los culpables porque no hay espacio en los centros carcelarios existentes para albergar a ese desbordado número de delincuentes.

Las cifras señalan que el año anterior fueron capturadas más de doscientas cuarenta mil personas, por diversos delitos, pero los calabozos no dan abasto ante esa aterradora cifra de delincuentes, la mayoría de los cuales ha vuelto a las calles.

Por último, tenemos la inútil labor del INPEC en el control y vigilancia de quienes son condenados a casa por cárcel y con dispositivo electrónico y todo, salen a las calles a seguir con sus fechorías sin que se dé explicación por parte de los guardianes de por qué el delincuente está fuera de su sitio de reclusión.

Aquí también deberían establecerse sanciones para los custodios, que estás sean ejemplares, para que así les dé por cumplir con sus deberes y no se dejen tentar por ese torrente de corrupción que impera en las cárceles colombianas, cuyos únicos perjudicados son los ciudadanos.

Para que los noticiarios dejen de llenarse con contenidos que revitalizan el crimen y exponen las carencias de la justicia y las leyes en Colombia, hay que trabajar en promulgar códigos que tengan dientes fuertes para meter en cintura a criminales que cuentan con múltiples anotaciones delictivas o varias entradas y salidas de las cárceles, pero no cejan en su acción de hacerle daño a sus congéneres.

¿Qué podemos hacer ante este inquietante panorama que nos muestra que la delincuencia ha arrinconado al país y a sus leyes? Los colombianos de bien estamos expuestos a ser violentados en cualquier momento y con la certeza constante de que la muerte nos respira en la nuca en cualquier calle y en todos los rincones del país.

Publicacion: Domingo 16 de Enero de 2022 
 Comentar... 
 
 

Back to Top

X

Activa la Edición Digital

Regístrate para acceder a nuestra edición digital.