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La paz total de Petro es una jugada arriesgada y volátil



La paz total de Petro es una jugada arriesgada y volátil | EL FRENTE
Desde el mismo momento en que las palabras ‘paz total’ resonaron en Colombia, iniciaron a expandirse todo tipo de comentarios a favor y en contra, pero sin el análisis de fondo, calmado y certero que se necesita para sopesar la propuesta y sus intenciones.

El momento crítico por el que atraviesa el país en materia de violencia desatada y sin que las autoridades tengan reacción oportuna para retomar el control, es caldo de cultivo para hacer propuestas como la de esa paz total que pregona Gustavo Petro como presidente electo.

El asesinato cobarde de policías, el narcotráfico que ahora se ha tomado las ciudades con el menudeo y la rápida sustitución de los cabecillas criminales que son neutralizados o capturados, dan la impresión de una nación sin autoridad y sin capacidad de acción.

Con ese panorama, el anuncio hecho con la intención de medir la reacción de los colombianos que han estado sometidos a todo tipo de violencias y de los que la ejercen, se convirtió en una jugada arriesgada y sin bases sólidas porque es apenas una idea y no un programa firme.

La negociación de paz con las Farc duró más de cinco años y su implementación se echó al cubo de la basura, razón por la cual se acrecentó la violencia que es alimentada por el narcotráfico y los canales de salida de estupefacientes hacia Norteamérica o Europa se pelean cuerpo a cuerpo por parte de carteles locales y extranjeros.

Proponer paz total en este momento es un sinsentido y tema volátil porque los grupos criminales han crecido, ya no hay guerrillas sino mafias que trafican con todo lo que les produzca enormes utilidades y el negocio que genera dinero fácil, no es posible acabarlo en un parpadeo.

Las agrupaciones criminales no van a parar en su ilícito accionar ya sea con paz total o con promesas de humo. Es risible que un grupo de cabecillas se haya puesto de acuerdo para enviarle una carta al Presidente electo en la cual ofrecen rendición incondicional y cese de sus negocios criminales, y el Gobierno actual no haya sido capaz de detectar esa reunión o el cómo hicieron para firmar el comunicado.

Es por eso que el planteamiento de Gustavo Petro es una jugada muy arriesgada porque, si se concretan las mesas de dialogo, no se pueden meter en un mismo costal a quienes se pregonan como guerrilleros y a los criminales comunes dedicados al narcotráfico, la extorsión, el asesinato, el secuestro y la trata de personas.

El clima de violencia que azota a el país se ha calentado mucho en los últimos dos años y esa temperatura subió en los dos meses previos a la culminación del mandato del Presidente Duque y no hemos podido descifrar si los criminales aumentaron el volumen de sus acciones para despedir el Gobierno saliente o para demostrarle al entrante el poder con el que cuentan y a qué se va a enfrentar en los próximos cuatro años.

Lo que sí tenemos claro es que el Gobierno entrante debe fortalecer la lucha contra el crimen, no bajar la guardia y tampoco dejarse dominar por acciones como el paro armado del Clan del Golfo o su cobarde plan pistola, es allí en donde el Estado debe exponer todo su poder de mando y cortar de raíz las intenciones de grupos o personas que se han autoproclamado todopoderosos y por encima de la Ley.
Publicacion: Viernes 5 de Agosto de 2022 
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