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La devaluación del peso colombiano incrementa costos de la deuda externa



  La devaluación del peso colombiano incrementa costos de la deuda externa | EL FRENTE




Quien lo creyera que, además de las buenas cifras que mostraba la producción agrícola y ganadera de Colombia antes de las elecciones presidenciales, tengamos que aceptar que la economía colombiana entró en picada desde el momento mismo en que aparecieron en el firmamento de la patria los promotores de un régimen socialista y asistencialista que amenaza con acabar la propiedad privada.

Ya se fueron del país miles de empresas y empresarios, que trasladaron sus fortunas hacia los Estados Unidos, Canadá, Panamá, Guatemala y Honduras, mientras miles de compatriotas, especialmente jóvenes, abandonan el país con pasaporte en mano en la búsqueda de mejores oportunidades.

En Panamá les abrieron las puertas a los inversionistas colombianos y les garantizaron el respeto por la propiedad privada. En los Estados unidos, para obtener visa de residente, hay que llegar con pasaporte en mano y un capital superior a los veinte mil dólares, porque la solvencia económica de nuestros compatriotas es la carta de presentación para recibir la nacionalidad americana.

La devaluación del peso colombiano este año está por encima del 50%, lo que quiere decir que en ese mismo porcentaje ha subido el costo de vida y el costo de la deuda externa que se paga en dólares.

Los empresarios, espantados por las nuevas cargas tributarias que la perversa coalición del denominado Pacto Histórico con los partidos tradicionales de los conservadores y los liberales en el Congreso de la República, han aprobado para darle patente a la propuesta del presidente Petro de otorgar subsidios mensuales para tres millones de personas, que de otra manera no tendrían derecho a una pensión del Estado Colombiano, es el argumento que esgrimieron los autores y patrocinadores de la reforma tributaria, que provocó el éxodo de compatriotas hacia otros lugares del planeta.

Coincide la crisis del peso colombiano con la propuesta que está haciendo el candidato presidencial republicano de los Estados Unidos, Donald Jhon Trump, quien ha calificado a los regímenes socialistas del mundo como la antesala de la pobreza, de la ruina y de la miseria de los pueblos, que se esclavizan bajo las demagogia de gavillas políticas que se eternizan en el poder, como los Castro en Cuba, como los Chavistas en Venezuela y como el circulo de aduladores del presidente Daniel Ortega, que pretende quedarse veinte años más al frente de los destinos de Nicaragua.

Es curioso que, mientras en el mundo aumenta la producción de petróleo y gas, -- y mientras en Colombia se encuentran nuevos y gigantescos campos petroleros recientemente descubiertos en Puerto Wilches, especialmente en el departamento de Santander ---, el nuevo gobierno colombiano a través de la ministra de Minas y Energía, recomienda congelar la actividad exploratoria para convertirnos en otro país importador de combustibles.

Es un absurdo que, con el cuento chino de los neo-comunistas colombianos, nos digan que el sistema de explotación de petróleo por el sistema Fracking – es decir, mediante la perforación de las capas tectónicas – alrededor de fuentes hídricas tan poderosas como el Río Grande de la Magdalena, nos engañen diciendo que las aguas de la caudalosa vertiente que atraviesa gran parte de los departamentos del país, va a sufrir mengua y deterioro, cuando en los Estados Unidos la aplicación del sistema Fracking alrededor de la cuenca hidrográfica del río Misisipi, ha sido la salvación para la economía del país más poderoso del mundo.

El socialismo ha sido la ruina para muchos países del mundo, como Venezuela, que tiene los más preocupantes niveles de pobreza y el mayor número de migrantes en el mundo.

Para la reactivación de la economía se necesita que los impuestos sirvan para construir y pavimentar carreteras; para importar tecnología y para mejorar la producción agrícola. Colombia era un país con vocación agrícola, cuando existía el reconocimiento de la actividad productiva de los campos de Colombia, que los marxistas y comunistas convirtieron en campos de guerra.

¿Qué hace Colombia con la inmensa concentración de migrantes en las zonas urbanas del país, en los cinturones de miseria de las grandes ciudades como Bucaramanga, Floridablanca y Girón, mientras las estancias campesinas se quedan sin mano de obra para la agricultura, que es la fuente nutricia de la economía nacional?

 
Publicacion: Miercoles 23 de Noviembre de 2022 
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