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Reflexiones sobre ser maestro en la docencia Por: Mg. Jaime Zafra Bueno *



Reflexiones sobre ser maestro en la docencia  Por: Mg. Jaime Zafra Bueno * | EL FRENTE A Albert Camus, le fue otorgado del Premio Nobel de Literatura (1957), por “el conjunto de una obra, que pone de relieve, los problemas que se plantean en la conciencia de los hombres, de hoy”. Ser maestro, es una vocación; es responder a un llamado, que confirma con ese ardor en el alma que se siente, entrando a cada clase.

Ser maestro, es un trabajo que demanda poner el cuerpo, la mente y el corazón, en eso que se hace; es planificar, corregir, reflexionar, acompañar, liderar, promover, desafiar; ser Maestro, es un derecho y un deber, ambos tan nobles, como tristemente erosionados, por la indiferencia y algo que se escapa, y no se puede entender.

Ser maestro, es correr de un lado a otro, queriendo tener mucho más tiempo, del que se dispone; es buscar cómplices en cada uno, y llevarlos a un lugar inexplorado. Se maestro no es sencillo; requiere mucho estudio y entrenamiento, ser buen escritor, poeta, artista, malabarista, un poco sabio, un poco loco, algo de actor y un buen director de orquesta.

Ser maestro, es trabajar en equipo, jugar de cinco, parar el balón, y respirar; también es tomar las decisiones más difíciles; es hablar con los padres, es ser parte de la comunidad, y abrazarla. Ser maestro, es estar dispuesto a contagiar e inspirar, a hablar desde uno y escuchar, muchas veces más.

Freire, se refiere directamente a la educación en acción, yo creo que también aplica a la reflexión, sobre cómo se interviene en el pensamiento de la educación, que se piensa del rol, que cumplen los profesores.

El perfil del Maestro líder que exige el tercer milenio, se articula con las necesidades der formación permanente; él ha de conservar su imagen social, como agente generador de conocimiento y de cambio, poseedor de una visión creadora, que le permita trascender la rutinariedad, la costumbre mecánica de trabajo diario, y la repetitividad, que conduce al estancamiento.

Si la educación es deficiente y adolece de profundos vacíos, es porque aún no se ha alcanzado a plenitud, el perfil de Maestro Idóneo que se requiere, para operar las transformaciones sociales, exigidas por el nuevo siglo; para lograrlo, es preciso atender a las necesidades inherentes del profesional en educación, tener claridad sobre lo que significa, ser y actuar como un Maestro.

Grecia es la cuna de educación humanística, tierra abonada de Maestros, puesto que es allí donde surge, la preocupación del ser humano con sabiduría, como si fuese una obra de arte. La enseñanza cobró forma, a partir del mito que, como se entiende hoy, en expresión de Mircea Eliade (1985: 7 – 8) es “una historia verdadera, y, lo que, es más, una historia de inapreciable valor, porque es sagrada y significativa”.

La figura del Maestro, en la antigüedad, adquirió relevancia principalmente en el terreno educativo, en formación espiritual y moral, de la niñez y la juventud. Entre los griegos, la educación no eres concebible, sin la presencia venerable del Sabio Maestro, máximo guía y conductor de la sociedad.


Por esta razón, tanto la cultura griega, como la romana, se sustenta en la acción educativa de los grandes Maestros que, con el tiempo, lo serán de la humanidad: Homero, Sócrates, Isócrates, Platón, Cicerón, Marco Aurelio, entre otros.

El Maestro, según los consideraban los griegos, era quien formaba el carácter del discípulo, y velaba por el desarrollo de su integridad moral, orientada a la formación del alma, y al cultivo respetuoso de los valores éticos y patrióticos. La educación era concebida por lo griegos, como una cultura espiritual y aristocrática, que distinguen a una nación; a ésta se suman la sabiduría popular, primitivas reglas de conducta, preceptos éticos, supersticiones populares, creencias míticas, antiguas tradiciones orales, con raigambres en la poesía de Hesíodo.

Con orgullo, escribí este artículo, en honor de todos de Maestros y muy especialmente a los Maestros de la Unidades Tecnológicas de Santander, en cabeza del Ph. D. Profesor Doctor Omar Lengerke Pérez, Rector de la mejor Universidad Tecnológica de Latinoamérica, quien con la sencillez que lo caracteriza, abraza a los Maestros de la Institución.

“Maestro, es alguien que inspira para la vida”. César Bora.



*Economista M.P N° 2556 C.N.P.E
Docente Universitario.

Publicacion: Jueves 4 de Julio de 2019 
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