Annabelle Lane La loca y la boba Por: Edgar Suárez Gutiérrez | Columnistas | Opinión | EL FRENTE
 
 
 
 
Especiales | VARIEDADES | EL FRENTE
Indicadores Económicos
 
 
 


Opinión - Columnistas


La loca y la boba Por: Edgar Suárez Gutiérrez



La loca y la boba Por: Edgar Suárez Gutiérrez | EL FRENTE
Soy afortunado en la vida, sin tener vena o sangre política en mi familia llegue a ser Concejal de mi ciudad Bucaramanga en dos oportunidades y Diputado de mi Departamento Santander en una ocasión; espero que el pueblo a futuro me dé la oportunidad de representarlos y seguir trabajando por las comunidades como hasta ahora lo he hecho. Hoy trataré de comparar estas dos instituciones, el Concejo y la Asamblea que tiene personalidad desde sus integrantes, mas no ellas como tal por su valiosa, respetable y necesaria existencia jurídica.

Mientras el Concejo es más joven, dinámico, se vive a millón, todo se mueve, todo cambia, hay que estar muy pendiente de los mínimos detalles, existe más inexperiencia, ansiedad, intrigas, estrés, componendas, se organiza en varios equipos algunas veces sin importar partidos, estos equipos deben estar sincronizados antes de hablar con el gobernante o participar en plenarias, es en sí, como tal, “una loca”.

La Asamblea es más veterana, madura, pasiva, su operatividad es más relajada, las cosas se hacen más rápido y no se participa tanto, la atención de las cosas importantes o vanas es menos, es más conforme, se deja llevar o manejar por los dos o tres que se unen para contarle todo al gobernante mientras los otros observan, es decir, “es una boba”.

En el Concejo se cuenta con más normas jurídicas, se debe asesorar con profesionales expertos, las discusiones y decisiones pueden llegar hasta altas horas de la noche, allí se deciden más cosas de fondo y cuidado, el nivel de detalle es mayor. El gobernante depende de cómo se mueven los equipos en el Concejo.

En la Asamblea se carece de normas jurídicas, siempre hay que buscar la superior o supletorias, se cuenta con muy pocos asesores que conozca la institución, es más perezosa prefiere de vez en cuando madrugar que trasnochar y su nivel de detalle y estudio es mínimo. El gobernante depende de los dos o tres que manejan la Asamblea.
En el Concejo hay más coaliciones, por esto son frecuentes los enfrentamientos entre equipos, las votaciones son disciplinadas y rigurosas, se nota el apoyo y son marcadas las mayorías y minorías, para esto se exige estar presentes en toda la plenaria, no se excusa a nadie, no existe tanto protocolo para decirse las cosas entre unos y otros, el nivel de discusión algunas veces es grosero, reflejándose la “lucha de clases” y la diversidad de sus integrantes.

En la Asamblea todo es más suelto, acomodado, es raro ver enfrentamientos y si los hay no es entre equipos sino entre personas, las votaciones son relajadas no son tan rigurosas, no se controlan las mayorías, se habla pasito no existe la grosería, es más “un club de amigos”.

El ejemplo más claro de lo dicho hoy en mi columna lo podemos ver reflejado estos días, cuando estas instituciones, Concejo Municipal y Asamblea Departamental deben elegir los cargos para los entes de control, mientras “la loca” que es el Concejo esta que revuelca y revoca actos administrativos, discute desde su instalación el procedimiento de elección, solicita asesoría jurídica a los entes de control, cuestiona lo realizado por la mesa directiva anterior y demás; “la boba” que es la Asamblea está mirando como aprueba rápido y tapar silenciosamente todas las actuaciones y desaciertos cometidos.

Aunque a la hora de las investigaciones por parte de las “IAS” las sanciones se dan por ser “loca” como por ser “boba”. En el Concejo se deja más huella y recuerdo en el pueblo que en la Asamblea.

Así las cosas, yo prefiero toda la vida una “loca” que una “boba”.  

Publicacion: Sabado 11 de Enero de 2020 
 Comentar... 
 
 

Back to Top