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Señor empresario Por: José Caicedo Solano



Señor empresario Por:  José Caicedo Solano | EL FRENTE
El aprender a hablar y escribir, no solo es cosa de poetas o profesionales de la prosa  literaria;  este don, lo tienen que llevar todos y cada uno de los graduados en la universidad del andar, su bachillerato o su alma mater, en sus diferentes ramas de la ciencia, arte o profesión así sea una tarea  técnica o una deportiva, porque es a través de la escritura y el lenguaje que la persona se hace entender, expresa sus conocimientos, sus sentimientos y da a conocer su gran capacidad como hombre en constante desarrollo y habilidad de hacer cada día mejor sus actividades cotidianas , de empresa y hogar.

Adicionalmente, dicen los entendidos en la materia del comportamiento humano, que la fuerza de la voz, su tonalidad, su oído dulce, las lindas notas musicales de su expresión, son fundamentales en la búsqueda de sus objetivos, porque que mejor que escuchar, una buena fuerza del lenguaje, que emane gloriosas audiciones de liga y compenetración entre los interlocutores. Pero la tarea sigue en las manifestaciones escritas, porque que feo que leer, por ejemplo, un informe científico o técnico, sin el menor acomodamiento que exige el corresponsal, para su comprensión y el mismo delecte de la mirada que lleva al cerebro la comprensión del texto.

Repito, que mal se cree, que solo los profesionales del derecho, son los abanderados en el arte de la expresión. Tampoco es cierto que aquellos que abracen una “profesión política”, son los llamados a tener su buen decir, aunque claro, es de primerísima necesidad. Unos chafarotes dictadores de izquierda o de derecha, como los hubo en gran parte de América, no tenían ese don de la comunicación, y por ello, su poder residía en la opresión y la fuerza bruta, que contaminaba una sociedad pobre llena de esperanza en sus realizaciones como ente individual y conglomerado de seres racionales. 

Toda persona que enseñe a otra, debe decírsele “profesor”. Por tanto, por lo menos en esta vida terrenal, todos somos profesores, porque llevamos la misión de formar a nuestra familia, nuestros empleados y hasta algunos de nuestros jefes o dueños de empresas. Para ello, que mejor que desarrollar el poder de la comunicación, llevada con los altísimos conocimientos que se nos ofrecen en el largo transcurrir de la existencia.

Señor empresario, su liderazgo, para dirigir un grupo o una persona en particular, llámese secretaria, contador, ingeniero, a hasta su “secre” de los mandados, exige la buena formación de la parte ejecutiva y los valores humanos, que usted debe irradiarla con su buen sentido de hablar y escribir que se demanda, ser excelente.
 
 
Publicacion: Viernes 7 de Febrero de 2020 
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