La ciudad del infeliz Por: Fundación Participar * | Columnistas | Opinión | EL FRENTE
 
 
 
 
Especiales | VARIEDADES | EL FRENTE
Indicadores Económicos
 
 
 


Opinión - Columnistas


La ciudad del infeliz Por: Fundación Participar *



La ciudad del infeliz Por: Fundación Participar * | EL FRENTE
Tiene la mirada lasciva y repudia la caballerosidad. Si va en carro les pita a las mujeres que le parecen bonitas. Si puede, asoma la cabeza y les grita algún “piropo” subido de tono, o les hace “pss psss”, en una suerte de llamado primitivo, como si estuviera llamando a un animal, pues por alguna razón absurda cree que así se conquistan a las mujeres: acosándolas con sonidos extraños e incentivando el miedo en las calles. Es un perdedor de tiempo completo y en su miseria psicológica se cree incluso gracioso. Si va en moto no tiene reparo en subirse a los andenes o meterse en la mal planeada ciclorruta. En la autopista va zigzagueando, pues uno de sus referentes estéticos es la saga de Rápido y Furioso. Frente a las cebras peatonales suele acelerar, y apenas cambia el semáforo a verde ya está pitando.

Si está cerca de una parada de bus y hay una mujer sola, le parquea al frente la moto y comienza a decirle obscenidades, sin quitarse el casco, porque de fondo, ese nivel de machismo siempre esconde a un cobarde pusilánime. Si va en taxi, disfruta los chistes de doble sentido de las emisoras locales en donde hablan como supuestos “campesinos”, exagerando su tono, llevándolos al ridículo. Nunca lee (salvo el Q’Hubo) y jamás ha visitado una biblioteca. Cuando suceden crímenes espantosos como el de las dos mujeres asesinadas la semana pasada en inmediaciones de la UIS, su empatía se pone de parte del homicida, y emite sentencias imbéciles hacia las víctimas: “es que estaban mal vestidas, estaban tomando con el asesino en un bar de la 27, una era la novia de él entonces quién la manda a estar con ese tipo”, y cosas así. 

Cuando se le suben los tragos, grita la letra de una de sus canciones favoritas del cacique que reza que “la plata que gano la gasto en mujeres, bebida y bailando”. Y como es “todo un varón”, nunca llora, así su vida emocional sea un desastre. Cuando le abruma la tristeza el trago es el mejor compañero. Y es que así lo educaron y jamás ha pensado si eso está bien, o le hace bien a él y a su existencia. Si es casado y de estrato alto, cree que su esposa debe aceptar que él tenga amante y otra familia, ya que “un hombre siempre puede hacerlo desde que no falte un peso en la casa”. En ese sentido, suele ser un hipócrita espiritual, pues eso de amarla y respetarla sólo fue un teatro.

En política, desvive por demagogos de izquierda o derecha. Le parecen “unos verracos” los políticos que dicen las cosas de frente, sin importar que hayan cohonestado con el crimen, que tengan procesos jurídicos abiertos o que sean unos patanes de tiempo completo. Ve la ciudad como un campo de cacería en donde sólo los fuertes sobreviven. Diariamente aporta para consolidar una Bucaramanga aprehensiva y agresiva para muchas mujeres. Es un infeliz.

*Alejandro Ordóñez Ortiz

e-mail: fundparticipar@yahoo.es


Publicacion: Lunes 17 de Febrero de 2020 
 Comentar... 
 
 

Back to Top