Vandalismo absurdo en la protesta social Por: BG. Javier Josué Martin Gámez | Columnistas | Opinión | EL FRENTE
 
 
 
 
 
Indicadores Económicos
 
 
 
 

Opinión - Columnistas


Vandalismo absurdo en la protesta social Por: BG. Javier Josué Martin Gámez



Vandalismo absurdo en la protesta social Por: BG. Javier Josué Martin Gámez | EL FRENTE Un comerciarte de la calle veinticinco barre con tristeza los cientos de trozos de vidrios en qué quedaron convertidas sus principales vitrinas de un local de prendas de vestir, ubicado en la zona céntrica de la ciudad. Este empresario, quién en medio de la pandemia realizó esfuerzos titánicos por no cerrar su local, y poder ayudar de forma directa a más de quince familias que requieren el sustento de esta empresa, es una de aquellas víctimas que parecen invisibles en medio del vandalismo absurdo de la protesta social.
 
Como él, se suman a la lista, decenas de establecimientos comerciales que tendrán que invertir en quitar los grafitis de sus fachadas y reconstruir algunos daños menores producto de la sinrazón del vandalismo. Al momento se han registrado más de cuarenta personas conducidas a diferentes estaciones de Policía por generar estos comportamientos contrarios a la convivencia y han sido capturadas algunas personas por daño a la propiedad privada en medio de las manifestaciones. Sin embargo, las víctimas de este vandalismo van más allá de lo que se puede percibir.
 
Es preocupante como un grupo focalizado de manifestantes tienen otras iniciativas distintas a las convocadas por las centrales obreras y distintos sindicatos, que con el pasar de las horas, van sistemáticamente agitando el calor de las masas, para generar actos vandálicos, dónde las piedras, los objetos cortopunzantes, y la ira son un peligroso caldo de cultivo que pone en riesgo la vida de todos los manifestantes.
 
Por medio de las cámaras de seguridad, se han registrado personas lanzando elementos explosivos de fabricación artesanal que pueden herir de gravedad a cualquier persona que esté protestando de forma pacífica, las cuales hacen parte de procesos de investigación formales que se adelantan ante la fiscalía General de la Nación.
 
Es de reconocer que la mayoría de los manifestantes han tenido un excelente comportamiento, y han acatado las instrucciones policiales a fin de evitar desmanes, sin embargo, estos hechos violentos son protagonizados por una reducida minoría de "VANDALOS" que buscan generar violencia como un motor para facilitar saqueos y aprovechar el "rio revuelto" para llevarse pequeños “botines.”
 
Los "VÁNDALOS" opacan el espíritu constitucional del derecho a la protesta pacífica, anteponiendo actos sin sentido absurdos fundamentados en la violencia, dónde ponen en riesgo la integridad de las personas y diferentes agremiaciones que se movilizan con propósitos colectivos.
 
Los inversionistas de todos los sectores económicos y las organizaciones que le apuestan a la reactivación económica miran con preocupación estos actos que desmotivan y lo pueden considerar un peligro para las inversiones futuras, generando desconfianza y dejando en el ambiente la posibilidad de no hacerlo.

Definitivamente el vandalismo si es un absurdo en el marco de la protesta social, por un lado perjudica significativamente el buen propósito de quienes quieren ejercer el derecho legítimo a manifestarse de manera pacífica y con el acatamiento de la ley, empañando el buen comportamiento de las grandes mayorías, quienes deberían identificarlos y no permitirles hacer parte de las masas que expresan sus inconformidades haciendo uso de este legítimo derecho; de otro lado, los violentos buscan sembrar caos, al igual que enfrentarse con la fuerza pública en la permanente búsqueda de victimizarse y de esta manera desprestigiar el actuar legítimo de las autoridades en el restablecimiento del orden,  encaminado siempre a garantizar los derechos y libertades del resto de sociedad, los cuales se ven casi siempre gravemente afectados por el accionar de unos pocos violentos que actúan simplemente llevados por intereses particulares, esperando poder apropiarse de algo o simplemente hacer daños a la infraestructura comercial y del estado sin ningún motivo, casi siempre bajo  los efectos de estupefacientes o las bebidas embriagantes. Es por todo lo anterior que el vandalismo es un absurdo en el marco de la protesta social, digno de rechazo y exclusión en la manifestación pública.
 
Ante estos "VANDALOS", tenemos la oportunidad de denunciarlos, antes que materialicen sus macabras intenciones, y nos unamos para mostrar la grandeza de los Santandereanos que a lo largo de la historia han escrito capítulos de respeto e integración social.


Publicacion: Domingo 2 de Mayo de 2021 
 Comentar... 
 
 

Back to Top

X

Activa la Edición Digital

Regístrate para acceder a nuestra edición digital.