Pecados ecológicos de los políticos Por: Luis Eduardo Jaimes Bautista | Columnistas | Opinión | EL FRENTE
 
 
 
 
 
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Pecados ecológicos de los políticos Por: Luis Eduardo Jaimes Bautista



Pecados ecológicos de los políticos  Por: Luis Eduardo Jaimes Bautista | EL FRENTE En esta semana estuve en una entrevista radial que hicieron dos estudiantes de Ciencias Políticas y gobierno dela Universidad Pontificia Javeriana, Sección de Bucaramanga, donde el tema central eran los Cerros Orientales de Bucaramanga, un granito de arena sobre la gran problemática en que  está sumida el planeta tierra  y que los políticos internacionales como los nacionales y regionales no tienen en cuenta porque se les acabó la cultura ecológica y que llamaría más personal  en el ser humano, la conciencia ecológica.

Y para ello, sin colocarle el confesionario para que se arrepientan, les recordaré algunos pecados mortales contra la Pacha mamá (madre tierra).

El primero: Es un hecho bien conocido que las principales causas del cambio climático se relacionan con el consumo de combustible fósil (carbón, petróleo y gas) y en menor grado, con la deforestación y que ambas causan las emisiones de carbono, principalmente responsables del calentamiento global.

Estos dos graves pecados son, sin embargo, totalmente diferentes. El carbono almacenado en los combustibles fósiles no forma parte del ciclo biosférico del carbono. Una vez extraído y quemado, ese carbono se agrega a la reserva de carbono de la superficie y nunca jamás regresará a su forma subterránea original de petróleo, carbón o gas. El uso del combustible fósil es, por lo tanto, en términos prácticos, una causa irreversible del cambio climático.

El segundo: Las emisiones de carbono derivadas de la deforestación son diferentes, porque el carbono almacenado en la biomasa forestal es -y siempre ha sido- parte de la reserva de carbono de la superficie. Esto significa que si la deforestación fuera revertida mediante el restablecimiento de los bosques –lo que no es sinónimo de las plantaciones de monocultivos de árboles- es probable que los crecientes bosques “absorban” parte del carbono liberado cuando el bosque fue destruido o degradado.

El tercero: Como señal de cambio o arrepentimiento, debería cesar de considerar el uso de plantaciones de árboles como sumideros de carbono y excluir inmediatamente la posibilidad de usar árboles genéticamente modificados en dichas plantaciones. Al mismo tiempo, debería comenzar a abordar seriamente cómo retirar gradualmente los combustibles fósiles y cómo detener la deforestación.

Todo esto no es más que sentido común, aunque es totalmente diferente a las falsas soluciones que los negociadores climáticos del gobierno probablemente pasarán la mayor parte del tiempo discutiendo cuando se reúnan en cada convención de los países desarrollados.

El cuarto: Frente al problema del calentamiento climático global provocado por la enorme emisión de carbono, los gobiernos de los países industrializados no se plantean reducir la demanda sino que tratan de arreglarlo por el lado de los suministros. La sustitución de petróleo por biomasa implica la ocupación de enormes extensiones de tierra con monocultivos.

Algunos ambientalistas reclaman esto, se tuviese que hacer a escala mundial, entonces, la mayor parte de la superficie arable del planeta debería dedicarse a producir alimentos para coches, no para personas. Estas perspectivas parecen, a primera vista, ridículas. Si no se pudiese cubrir la demanda de alimentos, ¿no se aseguraría el mercado de que las cosechas se utilizasen para alimentar personas, en vez de vehículos? No existen seguridades al respecto. El mercado responde al dinero, no a las necesidades”.

El quinto: De manera que ha comenzado la etapa siguiente de la colonización y el mundo industrializado apunta a los países del Tercer Mundo, donde las empresas pueden apropiarse de grandes extensiones de tierra y mano de obra barata y despreocuparse de los graves impactos ambientales que acarrea el establecimiento de grandes plantaciones de monocultivos, de las que se refinarán los biocombustibles, a expensas de bosques y de tierras aptas para el cultivo de alimentos.

Y cada día que pase los grados de temperatura irán subiendo, los nevados y glaciales se descongelarán. Ante todos estos dilemas, los vehículos eléctricos y solares han empezado a buscar una solución a los pecados del hombre industrializado.

Publicacion: Domingo 17 de Octubre de 2021 
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