El manicomio Por: Edgar Armando Marín | Columnistas | Opinión | EL FRENTE
 
 
 
 
 
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El manicomio Por: Edgar Armando Marín



El manicomio Por: Edgar Armando Marín | EL FRENTE El viernes de la semana pasada mi pareja me invitó a que la acompañara a tomar unas cervezas con unas amigas le pregunte en donde y me dijo: “Estamos en El Manicomio”, llegué sobre las 12:10 a.m. al punto de encuentro, les confieso que estaba nervioso pues llevaba años sin entrar a una Discoteca y cuando fui a ingresar de la ansiedad pague el cover, pero no supe si era o no consumible.

Una vez ingresé, me encontré con una euforia porque estaban haciendo barra por cuál de las mujeres que terminaban de bailar sobre las mesas pasaban a la final del concurso que daba como premio un litro de trago.

De repente, vi a mi novia mujer que me hacía manitos diciendo: “Aquí estoy”, me dirigí a donde estaban reunidas, las saludé y puede apreciar a las tres mujeres valientes y finalistas del concurso, elogiadas por el jurado que, a través de aplausos las eligió para la gran final.

Inicia la segunda vuelta o ronda final de música, que tenía como propósito elegir sarcásticamente a Rodolfo o Petro como presidente, el animador tiene en su poder tres productos y pone a elegir a las concursantes con cual quiere hacer su presentación final iniciando de derecha a izquierda; la primera señorita eligió el bombombum, la segunda una cerveza en lata y la tercera un tarrito de aceite.

Suena la música y el ambiente se pone caliente, como ocurre en cualquier elección, la señorita del medio, que eligió la cerveza en lata, muestra sus senos al público y la euforia aumenta. La siguiente un poco voluptuosa o como dirían ahora Bichota, hace lo mismo, pero se baja sus pantalones mostrando sus senos, pero adicional su tanga al público con un poco de aceite en los senos y demás partes del cuerpo.  Pero la del bombombum tampoco se queda atrás y también muestra sus senos al público, que cada vez está más eufórico y yo más anonadado de lo que se vive en una discoteca, quedando evidenciado que cada día la sociedad está más loca.

Finaliza el baile y el presentador acude al comité de aplausos para elegir al presidente de la noche, teniendo como ganadora a la niña de la cerveza, la primera que mostró sus senos y lo seguía haciendo constantemente para animar a sus electores. Vino su posesión con actos protocolarios como el himno nacional cantado por todos los asistentes e imposición de la banda presidencial al `Gustavo Petro´ de la noche, dije: “Las cosas no pintan bien para el domingo… el pueblo está con Petro, con el que tiene la magia para atraer los electores en plaza pública” y sin lugar a dudas esos atributos de la `señorita Petro´ la hicieron ganar.

Y cesó la noche entre aguardientes bombas, brindis, euforia y una que otra mareada por los efectos del alcohol, pero como es normal, vino el guayabo al día siguiente y a los tres días el pueblo quedó sin memoria de lo acontecido en el día electoral, pues como dijo el presentador: “Lo que pasa en el manicomio… se queda en el manicomio”, a excepción de esta columna que refleja la sociedad que muchos desconocemos.

Como diría mi compadre Hamilton Marín: “Cuídese que quedamos pocos”. Como si fuera poco en el Facebook ofrecían una cena en hotel con noche de sexo con la lotería de Boyacá por $10.000 siendo el afortunado, el participante con el número 47.

Definitivamente estamos en el apocalipsis, estos actos como la muerte del hijastro y la herida de la hijastra por el padrastro, en el corregimiento Cachipay del municipio de Santa Helena del Opón.




Publicacion: Miercoles 22 de Junio de 2022 
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