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Fuerzas Armadas de Colombia Por: Julio Bahamón Vanegas



Fuerzas Armadas de Colombia Por: Julio Bahamón Vanegas | EL FRENTE Su origen se remonta a la época de la Independencia, iniciándose durante las décadas de 1770 y 1780 con el Ejército Comunero surgido en tierras del actual Santander, que desapareció luego de las capitulaciones de Zipaquirá de 1781, para resurgir como el Ejército Libertador durante el movimiento de independencia de 1810 y su posterior consolidación después del siete de agosto de 1819 con el triunfo secesionista en la Batalla de Boyacá.

Desde esa fecha, las Fuerzas Militares, inicialmente con el Ejército Nacional, y la Armada de la República de Colombia, y posteriormente con la creación de la Fuerza Aérea Colombiana y la Policía Nacional, han sido sustento fundamental de la nación colombiana. Por esta razón se puede afirmar que la historia de las Fuerzas Militares, y en particular, del Ejército, se entrelazan íntimamente con la historia colombiana.4567

Se entiende entonces su origen popular, y en consecuencia la altísima aprobación que tienen nuestras fuerzas armadas en la opinión pública.

Es una institución muy querida por el pueblo colombiano y se ha constituido en la espina dorsal de nuestra democracia y de las libertades de sus ciudadanos.

Desde el año de 1.964 año en que surgieron las Farc como un grupo alzado en armas para subvertir el orden interno, nuestras fuerzas armadas han sido siempre, con inusuales y excepcionales comportamientos de algunos de sus miembros, el soporte innegable de la paz en todo el territorio nacional.

Miles de sus miembros, la mayoría de ellos jóvenes soldados y oficiales, hijos de campesinos, han ofrendado sus vidas para mantener nuestra democracia, la propiedad privada, los derechos humanos, el estado de derecho, la libertad y la carta fundamental, sin que los colombianos, en su inmensa mayoría, les hayamos agradecido su loable tarea, como debe ser.

Los colombianos que no votamos por Gustavo Petro representamos el 50% de los habitantes de este país, y tenemos la obligación de acatar el resultado de las elecciones, desde luego, pero no la constricción de aceptar sus equivocaciones. Mediante el infame informe de, De Roux se las quiere desacreditar con la intención de afectar al mejor ejercito del mundo, al más respetado y apreciado de la región, razón de más para considerarlas en Colombia otra de las líneas rojas que no podemos transgredir.

Las piezas dañadas al interior del Ejército que hayan violado su juramento deben ser investigadas, juzgadas y castigadas ejemplarmente, por supuesto.

Querer, mediante un informe pactado con los insurgentes, amañado, sesgado y tendencioso, colocar a nuestras Fuerzas Armadas en el mismo descredito de los grupos criminales que se alzaron en armas contra las instituciones que el glorioso Ejército ha defendido en sus 212 años de existencia, es una infamia inaceptable. Los tribunales del Santo Oficio, padre de Roux, por fortuna se acabaron ya.

 Por esa razón es bueno finalmente recordar apartes del discurso del presidente Alberto Lleras sobre la Política y las Fuerzas Armadas. El presidente Lleras Camargo el  9 de mayo de 1.958 habló en el Teatro Patria sobre cómo deben ser las relaciones, Política – Fuerzas Armadas, lo que se conoce como la Doctrina Lleras, expreso: “Yo no quiero que las Fuerzas Armadas decidan como se debe gobernar a la Nación, en vez de que decida el pueblo: pero no quiero, de manera alguna, que los políticos decidan como se deben manejar las Fuerzas Armadas, en su función, su disciplina, en su reglamento, en su personal”.

Publicacion: Viernes 5 de Agosto de 2022 
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