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De la monarquía y el fútbol Por Edgar Julián Muñoz González



De la monarquía y el fútbol Por Edgar Julián Muñoz González | EL FRENTE Mucho se ha dicho ahora que la reina de Inglaterra ha fallecido. Pero lo que más curiosidad genera es el porqué de la monarquía, especialmente en un mundo donde cuesta aceptar que un soberano sea la cabeza principal y que las decisiones del estado deban pasar por ellos. Algunos se cuestionan las razones de su solidez y si en realidad es tan buena como para seguir rindiéndole pleitesía y honores a seres humanos que han heredado el poder cuando en el mundo moderno “todos tenemos los mismos derechos” -y lo digo con sarcasmo.

Pero lo cierto es que a ellos también les aplica la ley y que si mantienen esa posición es siguiendo una tradición que hasta ahora ha mantenido al pueblo unido. No importa la interpretación que se le quiera dar a su figura o si es cierto que se vaya a acabar solo porque en los escritos de Nostradamus se quiera interpretar que estamos ante la caída del reinado Windsor. Porque digámoslo abiertamente, si no hubieran existido los príncipes Carlos, William y Harry, de seguro lo hubieran interpretado con los perritos corgi ya que para muchos ellos también son “hijos” de la realeza.

Aun así, tener claro su figura es calve para nuestra evolución como repúblicas y hasta donde nos puede llevar seguir manipulados por figuras tradicionalmente mezquinas, endulzadas por la mermelada del poder. Y es que el monarca personifica al pueblo, mientras que el político representa es a un partido. Y ahí hay una cuestión moral y social que marca una gran diferencia en la manera de ver la gobernabilidad a lo largo de nuestra historia. La monarquía simboliza firmeza, ya que los políticos van y vienen según el pueblo crea conveniente. En los países monárquicos hay mayor estabilidad constitucional y por más que lleguen políticos con ideas de derecha, izquierda o cualquier otro sancocho de contradicciones, nada hará que cambien las reglas que configuran bienestar para sus compatriotas.

La lista de razones por la cual se mantiene (y se mantendrá) también toca lo económico. La República cuesta mucho. En Francia, el presidente se gasta 180 millones de dólares al año; en Italia 220 millones y, en Colombia, en el gobierno de Juan Manuel Santos, ascendió hasta los 203 billones de pesos (100 millones de dólares a la TRM de la época). La monarquía inglesa se gasta 60 millones, la holandesa 22 millones y la sueca 15 millones de dólares. No por nada los países que viven en monarquía son los menos corruptos y la ayuda económica es grandísima ya que mueven la industria de la moda (que a todos gusta) y los ingresos que generan por turismo llegan hasta los 3 billones de dólares en el caso de Inglaterra.

Sin embargo, es claro que la corrupción está en todos lados, pero estar a merced de la manipulación de redes sociales y políticos de turno nos ha hecho aumentarla, así creamos que cada gobierno que llega lo hará mejor. Pero la paradoja que representa para las repúblicas estar comparándose constantemente con los países gobernados por realeza no deja de ser interesante para un país donde todos quieren ser Reyes (sin importar a cuantos se lleven en su camino) y lo único que nos mantiene unidos como conciudadanos es la selección Colombia.

Publicacion: Jueves 22 de Septiembre de 2022 
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