Annabelle Lane Ana Felisa, una artesana que ‘moldea la tradición’ | Región | Santander | EL FRENTE
 
 
 
 
Especiales | VARIEDADES | EL FRENTE
Indicadores Económicos
 
 
 


Santander - Región


Ana Felisa, una artesana que ‘moldea la tradición’



Mañana se celebra el día de la Santandereanidad. “De nosotros quedamos pocos: de 300 que habíamos, solo quedamos cuatro.  Nooo eso no hay ‘naiden’ que haga eso porque es muy duro…”, dice esta cultora del arte manual.

Las manos de Ana Felisa Alquichire Porras son el reflejo de un trabajo duro para mantener una tradición que amenaza con extinguirse.  Son fuertes y resecas de tanto moldear  bolas de arcilla para darles forma a piezas ‘ancestrales’ con técnicas aprendidas desde tiempos remotos, cuando los indios Guane poblaban una extensa zona de Santander. Precisamente, sus apellidos hacen gala de su ascendencia Guane.

Alquichire lleva 80 de sus 88 años moldeando arcilla.  Pese a los achaques propios de su edad, continúa trabajando en su humilde vivienda hecha de tapia pisada, techo de lata y con viejas puertas, en la vereda Regadillo, corregimiento de Guane (Barichara), donde huele a barro quemado. Allí se respira sosiego y la humildad brilla con luz propia en ese entorno donde el sonido de los chivos, lo pollos y los pájaros no dejan dudas de que se está en el campo.

Ana Felisa nació para continuar con la tradición. Lo suyo era seguir ‘dándole forma a la historia’.  Muy lúcida, con tono tímido,  hablar pausado y un acento típicamente santandereano, comenta que  “de chiquita quería aprender a coser sacos de fibra, pero no ‘jui’ capaz por ninguna punta de levantar la pata.  Yo sí sabía que lo mío era esto de los tiesticos y ollas de barro.  Desde ‘pelaitos’  ya nos llevaban a traer barro a la mina y en seguida a hacer choroticos chiquitos”.

Desde entonces y aún hoy con su cabello cano, no ha parado de hacer lo que le gusta. Es más, ni siquiera sus quebrantos del corazón  y que le digan que debe tener reposo la alejan de su arcilla, esa ‘masa ocre’  traída por bultos de “‘puallá’ de la Guanentá, en las tierras de Felipe Alquichire”, donde un señor la saca por una “loma ‘repechuda’.  Por estas 30 ‘sacadas’ le toca a uno pagar como 80 mil pesos la traída”, dice para explicar la dificultad para conseguir el material que durante décadas les ha dado el sustento.

 “Con esto toca pa’ uno mantenerse, con eso levanté a mis hijos, ‘toy’ mucho vieja, pero no me amaño de balde, me gusta al menos hacer dos tejos en el día, ahí tengo el barro mojado, pero por el frío no he podido hacer nada”, dice con risa tímida y pícara. La nostalgia la invade por instantes, sabe que con los pocos ‘viejos’ que actualmente trabajan la alfarería, también puede morir la tradición.

Es que ya no se ven las maletas repletas de tiestos, como en aquellas épocas de antaño cuando “mis papás también se ganaban la vida con esto, recuerdo que sacaban semanal como cuatro maletas de ollas para llevar a San Gil. Y no eran solamente ellos, eso se reunían más de 100 personas y llenaban unas maletas grandes a las que les echaban de a 20 ollas.

“…Y luego a pata cogían camino cargando esas ‘maletadas’, yo ‘jui’ muchas veces porque mi papá me llevaba, me cargaba maleticas con 12 choroticos y yo ¡hágale!,  arrimaba pa’ allá  pa’ San Gil.  Los pelaos de ahora ya no hacen eso".

“Si se acaba esta tradición es porque ya no hay quien la haga y los que trabajamos la arcilla ya estamos muy viejitos, si hubiera quién la trabajara, yo creo que el gobierno no dejaría acabar una artesanía tan valiosa como esta”.

Mientras ese Dios que a punta de barro nos creó, le da vida y fuerzas suficientes,  Ana Felisa seguirá dándoles forma a los ‘chorotes’, a las ollas, a los tiestos y a esa tradición propia de la provincia  de Guanentá.

Ana Felisa es uno de los tradicionales personajes, ¡orgullo de Santander: “Estoy orgullosa de ser santandereana, porque Santander nos Une”, concluye con risa picaresca.

Publicacion: Miercoles 11 de Mayo de 2016 
 Comentar... 
 
 

Back to Top