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Coronavirus y otros temas que tocan la economía a nivel mundial



POR SERGIO RODRÍGUEZ SARMIENTO.**
Las grandes variables que afectarían el desempeño comercial mundial en 2020 son tres: el impacto del nuevo coronavirus, los avances en materia de medio ambiente –específicamente en la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)– y el desenlace de una posible segunda fase del acuerdo comercial entre Estados Unidos y China, por la guerra arancelaria.

Cuando Donald Trump entregó detalles de la primera fase del acuerdo de entendimiento con China, para empezar a ponerle fin al conflicto comercial de casi dos años, abrió la ventana a que 2020 pudiera ser un mejor año para el intercambio de bienes y servicios, el crecimiento de los países en vía de desarrollo y la recuperación del gigante asiático.

Sin embargo, la aparición y propagación del Covid-19 (nombre oficial del más reciente coronavirus) volvió a generar incertidumbre. Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), ya afecta a unas 60.000 personas y deja más de 1.600 muertes. El temor no es solo en el ámbito de la salud pública, se extiende a lo que pueda ocurrir con el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de China para la primera mitad del año, y cómo esa desaceleración impactará a los socios comerciales, entre los que está Colombia.

Además del hecho de que aerolíneas como British Airways, United Airlines y Lufthansa decidieran cancelar sus planes de vuelo, desde y hacia China, hay otros efectos que se sienten en economías que han sido afectadas por el fenómeno. Uno de esos ejemplos se conoció recientemente: la cancelación del Mobile World Congress (MWC), el evento más importante de la industria de desarrolladores de telefonía.

Otros coletazos

La Escuela de Management en Turismo de Ostelea estimó que todo España dejará de recibir unos 500 millones de euros (cerca de 542 millones de dólares). En el caso particular de la ciudad de Barcelona, sede tradicional del evento, dejará de generar cerca de 13.000 puestos de trabajo. Ahora, la derrama económica que entregaba esa iniciativa en materia de turismo podría llegar a los 14.000 millones de dólares.

“El sistema de transporte no se queda atrás en las pérdidas generadas por la cancelación del MWC. Para recibir a los casi 107.000 asistentes muchas de las aerolíneas aumentan el número de vuelos y de rutas disponibles, incrementándose considerablemente sus tarifas respecto a la media habitual”, explicó José Antonio Mansilla, docente e investigador del campus de Barcelona de Ostelea, Tourism Management School.

A pesar de lo que representa un turismo menguado y el riesgo de más cancelaciones de eventos, el Fondo Monetario Internacional (FMI) hizo un llamado de tranquilidad, que, no obstante, vino acompañado de una baja en la previsión sobre la expansión de la economía mundial.

Kristalina Georgieva, directora de ese organismo, dijo en una intervención en el Foro Global de Mujeres 2020 en Dubái, que a pesar de que para este año pronostican un crecimiento mundial de 3,3 %, el efecto del virus chino podría restar entre 0,1 y 0,2 puntos porcentuales al resultado. “Estamos en un mundo con más incertidumbre, tenemos que aprender a construir más predictibilidad”, apuntó.

En esta misma línea, otro ente de relevancia en el ámbito global como el Banco Mundial se ha mostrado pesimista sobre lo que puede ocurrir con el desarrollo económico en los países a razón del Covid-19.

Tanto así, que esa entidad redujo la perspectiva de crecimiento mundial: en enero bajó del 2,5 % al 2,4 % la proyección del alza en el PIB mundial para el primer semestre de 2020.

“Para dar un caso, muchos productos chinos salen al mundo en la panza de aviones de pasajeros. Así que si se cortan esos vuelos, se necesita ajustar las cadenas de abastecimiento para que la economía global siga operando”, dijo David Malpass, presidente del Banco Mundial, el pasado 4 de febrero.

Otros efectos

Más allá de lo que pueda ocurrir con el Coronavirus, otros dos hechos marcarán la ruta financiera de este 2020. La guerra comercial y las políticas estatales que se lideren para mitigar los impactos sobre el medio ambiente y la desigualdad social.

Sobre el primer hecho ya hay algunos avances. Lo que parecía ser una guerra arancelaria sin tregua, que llegó a costarle a las dos naciones cerca de 500.000 millones de dólares, tuvo su primer gran respiro el pasado 16 de enero cuando Donald Trump, presidente de Estados Unidos, aseguró que tras el sí de China a comprar bienes y servicios de su país por valor de 200.000 millones de dólares flexibilizaría los castigos arancelarios.

“El mensaje es bien recibido; estamos haciendo tránsito y ahora se logran acuerdos que facilitan que en el mundo se empiecen a dar respuestas a las disminuciones de precios de los commodities y la demanda internacional de bienes y servicios”, aseguró José Manuel Restrepo, ministro de Comercio, Industria y Turismo.

Precisamente ese es uno de los puntos que se espera mejoren: el incentivo y los precios de bienes como el petróleo o el carbón, que para el caso de Colombia representan cerca del 56 % de las ventas externas.

Efecto de mejoría que parece no sentirse por ahora. El precio del barril de petróleo Brent (referencia que utiliza Colombia) arrancó el año en los 68,91 dólares y ya va por los 56,37 dólares, lo que quiere decir que ha perdido cerca del 18 % de su valor en apenas mes y medio de 2020.

Tal ha sido el mal momento que la Organización de Países Exportadores de Petróleo (Opep) ha dicho que la demanda de la compra de petróleo durante 2020 caerá 19 %, entre otras razones por un descenso en la demanda de combustible de parte de las aerolíneas que dejan de hacer viajes hacia China.

No obstante, el hecho de que los países en vía de desarrollo se estén dando cuenta de que depender de las materias primas es un riesgo, ante conflictos internacionales, es un avance. De ahí que el FMI, el Banco Central Europeo, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos y el Banco de Japón aseguraran en el más reciente Foro Económico de Davos que 2020 será un mejor año.

Una menor tensión comercial es, según esos organismos, la oportunidad para que las economías en vías de desarrollo (como Colombia) encuentren –así sea obligadas– nuevas ofertas económicas con socios comerciales no convencionales.

Dijo el FMI que para 2021 el crecimiento económico mundial llegaría al 3,4 %, y 40 naciones emergentes podrían crecer al ritmo del 5 %, buena parte de estas africanas.

Políticas verdes y sociales

De los 17 objetivos de Desarrollo Sostenible que impulsó la Organización para las Naciones Unidas (ONU), que firmaron 193 países, solo dos proponen metas concretas para 2020 en un universo de iniciativas que se espera sean cumplidas antes de 2030.

El primero de esos objetivos es el número 3: “Garantizar una vida sana y promover el bienestar para todos en todas las edades”. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), la meta es que para el cierre de 2020 se reduzca a la mitad el número de muertes y lesiones causadas por accidentes de tráfico en el planeta.

Una iniciativa que no solo interesa a los gobiernos locales con políticas públicas de tránsito, sino también a industrias automotrices: haciendo carros más seguros, que aprovechen las ventajas que trae la Cuarta Revolución Industrial.

“Es común escuchar que un camión se estrelló por quedarse sin frenos, esa es una problemática que debemos erradicar urgentemente. Las casas automotrices se están preocupando por hacer el cambio, por generar desarrollos que reduzcan este problema. La tecnología está ayudando y vemos que hay marcas que ya las incorporan, con sensores que previenen choques”, explicó Oliverio García, presidente de la Asociación Nacional de Movilidad Sostenible (Andemos).

La región que más parece avanzar en esa materia es Europa, donde según datos del Servicio de Estudios del Parlamento Europeo, las muertes por accidentes de tránsito se han reducido en un 57,5 % en los últimos siete años.

El otro objetivo que plantea resultados concretos a cierre de 2020 es el número 4: “Educación y calidad”. Este punto pide aumentar sustancialmente las becas disponibles para los países en desarrollo, en particular los países menos adelantados.

En este apartado los avances se están sustentando en el desarrollo tecnológico. ¿Por qué?, porque según la Organización Internacional del Trabajo (OIT) herramientas como internet pueden ayudar a que las personas accedan a más cursos técnicos o profesionales en línea a costos más moderados.

“En términos más generales, según las previsiones de la Unión Europea, el aprendizaje en línea representará el 30 % de toda la oferta de la enseñanza superior en los próximos diez años”, señaló la OIT en el informe Las condiciones de empleo del personal de la enseñanza superior.

Así mismo, este año los países están comprometidos con mostrar avances significativos en reducir sus emisiones de CO2. Un plan que en Colombia contempla iniciativas paralelas como reducir al 0 % la deforestación de la Amazonia para 2020.

Mientras tanto la Unión Europea aprobó la legislación de emisiones CO2 post 2020. Un plan que contempla la participación de toda la industria económica, con especial énfasis en la automotriz. Incentivos para renovar el parque automotor, así como exigir mejores estándares de calidad a las ensambladoras sobre sus carros hacen parte de la política pública.

Finalmente, la OIT recordó que si los países empezaran a tener durante este año políticas económicas más fuertes para el control de desechos electrónicos, por ejemplo, se podría tener más control sobre los 50 millones de toneladas de residuos que se pierden cada año en el mundo y que tienen un valor material de 62.500 millones de dólares (ver Paréntesis).

**Tomado de El Colombiano - Medellín


Publicacion: Lunes 17 de Febrero de 2020 
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