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VIDEO. Un tipógrafo de corazón



VIDEO. Un tipógrafo de corazón  | EL FRENTE
Hay toda clase de trabajadores en los medios de comunicación y en nuestro periódico EL FRENTE contamos con un personal excelentemente calificado que trabaja arduamente para llevar la mejor información a su mesa o a cualquier lugar en el que se encuentre y por ello, siempre le hemos apostado a la calidad en todo el sentido de la palabra. 

Por: WENDY LÓPEZ CASTAÑEDA
Periodista/ EL FRENTE

Las innovaciones tecnológicas han producido cambios a lo largo de la historia en la manera en cómo se hacen los periódicos a través de máquinas más avanzadas, tecnificación de procesos y demás, pero, siempre o al menos en esta casa editorial, se ha mantenido una constante... la calidad humana y eficacia a la hora de laborar. 

Un claro ejemplo de ello, es la historia de Lázaro Galvis, un hombre que hoy a sus 87 años, ya caminando al ritmo que la vida se lo permite vino a las puertas de lo que siempre consideró como su segundo hogar; además, con su cara arrugada denotó felicidad al pisar las puertas de EL FRENTE como si fuese su primera vez.

Trabajar en esta familia le significó a Lázaro un antes y un después, ya que, desde 1952 hasta 1987 trabajó como operador de una máquina tipográfica conocida como Chandler Dúplex, una herramienta usada en el siglo XIX para imprimir los ejemplares que serían repartidos a cada uno de nuestros lectores. 

¿Quién es? 
Lázaro Galvis Díaz, un santandereano nacido el 17 de diciembre de 1933 que llegó por casualidad a ocupar un cargo del que aseguró no saber nada cuando comenzó, sin embargo, con el paso de los años se convirtió en experto y en un referente de lo que hacía. 

En una entrevista exclusiva para EL FRENTE comentó que, “en esa época el aquel administrador del periódico Don Lorenzo Hinestroza me dijo: por qué no se viene para aquí y nos colabora. Y así fue como al otro día le llegué a las 8 de la mañana después de repartir el periódico". 

Entre sonrisas y lágrimas de felicidad Galvis recordó el cómo inició en ese oficio de operador que desempeñó a lo largo de su vida. 

Un hombre lúcido que camina firme con una mirada que refleja el paso del tiempo, afirmó que, “no volvería a trabajar, porque ya me siento muy cansado y solamente volvería a aquel día de 1952, cuando a mis 19 años veía como el periódico iba creciendo poco a poco con grandes esfuerzos de sus trabajadores”.

¿Cómo era su trabajo? 
Lázaro relató que, "todos los días llegaba al periódico a las 6 de la tarde, tenía dos ayudantes que llegaban a la misma hora y les decía qué hacer. Yo cogía el material e iba armando la pauta; después, ajustaba la columna con unos ganchos para llevarla a la rotativa (máquina), pero esa era muy diferente a la herramienta actual". 

Y es que antes el proceso era un poco más tedioso, sin embargo, él disfrutaba de su quehacer. “Era una vaina enorme, usábamos plomo, poníamos los títulos con letras grandes y a medida que uno iba titulando la barrita de plomo iba bajando, yo no era titulador, aunque ayudaba en todo, mi especialidad era la rotativa, le dábamos pedal a la máquina e imprimía de una vez, usábamos linotipos, fundíamos el plomo y acabábamos barritas", añadió Galvis.

Con mezcla de emociones entre alegría y lágrimas y con voz entrecortada contó cómo ha cambiado la infraestructura del que solía ser su sitio de trabajo y desde donde salían los miles de ejemplares que una vez pasaron por sus fuertes manos, además, puntualizó que admiró a aquellos compañeros que estaban a su disponibilidad, pues debían tener fuerza para hacer esa tarea durante horas, ya que solo tenían hora de llegada, y su salida siempre era una incertidumbre debido a que acostumbraban pasar las madrugadas dejando todo listo para que la calidad siempre fuese el sello distintivo de EL FRENTE. 

Una vida llena de historias 
En las puertas de esta familia Galvis Díaz vivió grandes acontecimientos como lo fue el Bogotazo o la toma del Palacio de Justicia en donde recuerda que les tocó en ese entonces pedir ayuda de las autoridades y trabajar a puertas cerradas, en consecuencia de la crítica situación que se vivía, y es que también recordó lo duro que era trabajar como periodista, a los que solía corregir, pero, sin llegar a ofender, afirmó que, ellos tenían un contacto más directo y mencionó que era más bien trabajo tras "bambalinas” el que debía realizar con sus compañeros. 

Sobre las personas que lo acompañaron tiene ciertos recuerdos de las épocas doradas en las que admitió que, tenían un equipo de tejo con el que solían jugar y participar en torneos, sobre lo que comentó: "Los domingos era el único día que teníamos para jugar "tejito" y fútbol”, de la misma forma dijo que, “ya la mayoría están muertos, solo quedamos Alirio Pinzón y yo; en eso mismo, Germán Rodríguez, Anibal Pimentel Gómez, Alfonso Anaya y yo, fuimos los tejistas más destacados en la Liga del Tejo en el Golf Garden Club del que tengo unos trofeos de las copas que ganamos”.

Además, entre lagunas mentales recordó que, "Anibal Gómez, era el armador o el titulador; Luis Enrique Chinchilla, era repartidor y luego se convirtió en ayudante mío; a esto, Manuel Chinchilla, también era ayudante de Linotipos, él mantenía las máquinas en perfecto estado; Juan Ariza Rey, era operador de Ludlow, por sus manos pasaban todos los títulos de las informaciones, comentarios, crónicas y avisos". 

De igual importancia, Lázaro y más trabajadores que hicieron parte del nacimiento y afianzamiento de este periódico lograron que con su trabajo puntual y veraz el medio de comunicación se posicionara como uno de los más importantes de la región, por lo que es necesario reconocer el trabajo de cada empleado que llega a esta casa editorial.
Publicacion: Domingo 25 de Julio de 2021 
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