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“El que quiera ser grande, sea su servidor; y el que quiera ser primero, sea esclavo de todos.



“El que quiera ser grande, sea su servidor; y el que quiera ser primero, sea esclavo de todos. | EL FRENTE
Por: Sady Daniel, Pbro.

El Dios de Jesús no es un Dios que pide a los hombres
que le sirvan, sino que Él se pone al servicio de la humanidad.


En aquel tiempo, se acercaron a Jesús los hijos de Zebedeo, Santiago y Juan, y le dijeron: «Maestro, queremos que hagas lo que te vamos a pedir.» Les preguntó: «¿Qué quieren que haga por ustedes?». Contestaron: «Concédenos sentarnos en tu gloria uno a tu derecha y otro a tu izquierda.»

Jesús replicó: «No saben lo que piden, ¿son capaces de beber el cáliz que yo he de beber, o de bautizarse con el bautismo con que yo me voy a bautizar?». Contestaron: «Lo somos.»

Jesús les dijo: «El cáliz que yo voy a beber lo beberán, y se bautizaréis con el bautismo con que yo me voy a bautizar, pero el sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo; está ya reservado.» Los otros diez, al oír aquello, se indignaron contra Santiago y Juan.

Jesús, reuniéndolos, les dijo: «Sepan que los que son reconocidos como jefes de los pueblos los tiranizan, y que los grandes los oprimen. Ustedes, nada de eso: el que quiera ser grande, sea su servidor; y el que quiera ser primero, sea esclavo de todos. Porque el Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por todos.». Palabra del Señor

Reflexión

Las relaciones al interno de las iglesias se basan cada vez más y de manera exponencial en el anonimato, la indiferencia, fraguadas en mucha virtualidad y mal uso de las nuevas tecnologías de la información o en muchos casos bajo dinámicas de entretenimiento religioso que llevan a posicionar líderes religiosos mediante el recaudo incalculable de likes en las redes sociales pero que no permiten ver a un Señor que vino a servir y no a repartir a los más cercanos a sus afectos los primeros puestos. Tal vez nuestros feligreses ya están acostumbrados a ver a los mejores párrocos que le apuestan a la evangelización a ocupar los lugres de castigo y a los preferidos por el corazón de la autoridad en los lugares de vitrina o cajeros automáticos de la fe.

Dios es amor, es un Dios que está al servicio de los hombres y busca hombres para que abran sus corazones para fusionarse y convertirlos así en el único santuario verdadero desde el que irradia su amor, su compasión y servicio a la humanidad.

El obstáculo para acoger este amor según los Evangelios se llama: "ambición", "vanidad".

La ambición y la vanidad, sobre todo en las personas religiosas, se convierten en impedimentos en el discipulado, de hecho, quedan ciegos y sordos ante el anuncio del Señor. Esto es lo que pretende el evangelista San Marcos en la enseñanza de éste pasaje en su Evangelio cap. 10, versículos 35-45.
 
Lo llaman Maestro, pero no lo escuchan

A pesar de que Jesús por tercera vez ha anunciado cuál es su futuro, es decir, la muerte en Jerusalén a manos del poder religioso y civil, dos discípulos, Santiago y Juan siguen sin comprender, aunque aparecen en la escena del Evangelio como muy cercanos. Pues en realidad no están cerca de él, lo acompañan, pero no lo siguen.

¿Se acercan para qué? Le dicen: «Maestro, queremos que hagas lo que te vamos a pedir.», casi con arrogancia exponen su petición. ¿Y qué quieren Ellos? Quieren los asientos de honor.

Jesús dijo que moriría en Jerusalén, pero la ambición y la vanidad los enceguecen, los ensordece y no logran entender la fuerza de las palabras de Jesús. Lo llaman Maestro, pero no lo escuchan. Quieren los lugares más importantes.

Y Jesús los trata como ignorantes, dice que no saben lo que están pidiendo. ¿son capaces de beber el cáliz que yo he de beber, o de bautizarse con el bautismo con que yo me voy a bautizar?, el cáliz en este caso tiene como significado un indicio de sufrimiento, dolor, muerte," o ser bautizado "... el bautismo significa "estar inmerso" en la prueba a la que será sometido Jesús. Y ellos con arrogancia responden: "Podemos".

De hecho, Marcos luego escribió en el momento de la captura de Jesús “Entonces todos lo abandonaron, ellos huyeron”. De hecho, Jesús quiere decir: si están dispuestos a pasar mí misma prueba entonces también beberán del mismo cáliz.

La petición de los dos discípulos, hijos el Zebedeo provoca la indignación de los otros diez, no porque estén escandalizados, sino porque todos aspiraban los mismos lugares de honor y, por tanto, la ambición de unos pocos despierta división en la comunidad, división que puede conducir a la muerte.

Así que aquí está la importante enseñanza de Jesús. Jesús los llama, nos dice San Marcos, y si los llama es porque están lejos de él, aunque físicamente están cerca. Ya una vez que capta su atención coloca el ejemplo de los gobernantes y la opinión que tiene Jesús es muy negativa; dice: «Sepan que los que son reconocidos como jefes de los pueblos los tiranizan, y que los grandes los oprimen”, es decir se enseñorean sobre ellos y sus líderes los oprimen, literalmente imponen a los suyos su autoridad.

Y Jesús afirma tres veces: "Pero entre ustedes no es así". Cualquier imitación de estructuras de poder, obediencia, sumisión, existentes en la sociedad han de ser repudiados en la comunidad cristiana, y por tanto deben ser eliminados de sus estructuras mentales.

Por lo tanto, estas relaciones entre superiores e inferiores, entre los que mandan y los que obedecen, no pueden hacer parte de la comunidad cristiana. Entonces Jesús es muy claro. “Pero entre ustedes no sea así”. Y luego Jesús dice: "Quién quiera ser grande ...", entonces Jesús admite la ambición por la grandeza, pero si ésta se manifiesta a través del servicio. "Él grande será tu siervo entre ustedes". Para Jesús, servir no disminuye ni quita la dignidad del hombre, pero es lo que le da verdadera grandeza. Entonces el servicio es lo que da verdadera grandeza al hombre. Por supuesto un servicio que es obligatorio, es un servicio que humilla. El servicio que se ejerce voluntariamente por amor al otro, poniendo lo que tengo a disposición del otro, para comunica la vida hace grande al discípulo.

¿Cómo estar más cerca de él?

Y Jesús continúa: "Quien quiera ser el primero…", por eso Jesús no excluye la posibilidad de que algunos deseen buscar el primer lugar, es decir, estar más cercano a él. "Quien quiera ser el primero entre ustedes será esclavo de todos”. El esclavo en esa cultura, en esa sociedad hebrea, era el nivel más bajo.

Según San Marcos Jesús admite grandeza, también admite ser el primero. pero ¿cómo llegamos a esto? ¿Cómo estar más cerca de él?

A través del servicio prestado por amor a los demás y aceptando ser considerado el último de la sociedad. ¿Porque? Y aquí está la gran revelación de Jesús: la hace en una cultura y una religión en donde Dios era servido por los hombres. “el hijo del hombre no vino a ser servido, sino a servir y a dar su vida en rescate para muchos".

Este es el Dios de Jesús. El Dios de Jesús no es un Dios que pide, sino un Dios que da, no es un Dios que pide a los hombres que le sirvan, pero es El quien se pone al servicio de los hombres.

los hombres que acogen este servicio, transportados por la ola de este amor del cristianismo, traducido en comunicación de la vida, se ponen al servicio de los demás, multiplicando la acción de Jesús que no vino a ser servido sino a servir.

Feliz Domingo.



Publicacion: Sabado 16 de Octubre de 2021 
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