Una cita con el periodismo que no se puede incumplir … Por: Carlos Iván Mantilla Velásquez | Especiales | Variedades | EL FRENTE
 
 
 
 
 
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Una cita con el periodismo que no se puede incumplir … Por: Carlos Iván Mantilla Velásquez



Una cita con el periodismo que no se puede incumplir … Por: Carlos Iván Mantilla Velásquez | EL FRENTE Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar edición 47.

Eran las cinco y cincuenta del pasado 15 de noviembre y Petro no llega al Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo, al evento que debía iniciar a las cinco de la tarde, hora señalada por los organizadores en las especiales invitaciones.

Al mismo tiempo, Héctor Abad Faciolince revisa una y otra vez sus apuntes en una libreta de bolsillo; de aquellas que algunos solemos llevar todavía en el ejercicio del periodismo y que ahora son bien raras para las nuevas generaciones de periodistas, - millennians y centennials-, magos en el manejo del versátil celular donde registran todo increíblemente. Ya sabemos que la vida - en gran parte - de todos los que habitamos este planeta está ahí, en ese aparatico; así lo concluimos esa noche con el veterano, pero siempre moderno Amilkar Hernández.

Ante el consabido retraso del señor presidente, al que ya hemos ido acostumbrándonos en los distintos eventos, con la posibilidad de que en el peor de los casos no llegue. Tal vez, consciente de esta no agradable costumbre; Héctor Abad no pierde el tiempo en la espera y decide - lo intuí - iniciar la escritura de un nuevo cuento con cara de novela o una crónica de lo que acontecía, vaya uno a saberlo; de lo que si estoy seguro es que no ultimaba en sus apuntes los detalles del discurso que daría, - quién sabe a que hora por como iban las cosas-,   pues éste lo había preparado en unión de los otros miembros del jurado como nos lo dijo.

Pudimos comprobar en su alocución que estaba escrito en cinco impecables hojas membretadas en la parte superior con:  Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar; éstas muy distintas a las de la susodicha libreta. Concentrado en la escritura, de vez en cuando interrumpía la misma para mirar a su alrededor a sus compañeros del jurado presidido por él. Los observaba impávidos, a algunos cabeceando; como al Ex rector de la Universidad Nacional Ignacio Mantilla, que suspiraba y aletargado volvía a cabecear vencido por la larga espera y el sueño.

Entretanto Daniel Coronell, galardonado esa noche como el Periodista del Año, premio más que merecido; permanecía sentado en la primera hilera del auditorio, con su elegante señora al lado; sin dejar de saludar con la afabilidad y calidez que lo caracterizan a cuanto colega y amigo se le acercaba.

Pasaron los minutos y los presentes distraían la espera con las primeras idas al baño; los y las jóvenes a ser galardonados(as) no terminaban de acicalarse buscando estar a tono con la sobriedad del auditorio.

La bella maestra de ceremonias tomó nuevamente el micrófono para dejar de anunciar lo mismo que había dicho dos o tres veces: “el señor presidente está próximo a llegar”. Esta vez por fin el auditorio dejó de suspirar y sonreír incrédulo, cuando anunció tranquilamente la entrada del señor presidente. Casi en simultánea mientras Petro saludaba, fue anunciado el himno Nacional que muy pocos entonamos con fervor, para luego dar inicio al desarrollo del programa con los discursos de rigor; éstos muy comedidos, respetables y preparados; como debe ser para un evento de tanta importancia.

El discurso de bienvenida corrió por cuenta de la directora del certamen Silvia Martínez de Narváez, en éste agradeció la encomiable labor de los integrantes del jurado al examinar más de 1.200 trabajos; por lo visto se quemaron las pestañas.

Escuchamos al presidente del grupo Bolívar Dr. Miguel Cortés Kotal, quien en su buen discurso destacó el esfuerzo del grupo Bolívar que por más de 42 años ha mantenido el Premio como una contribución por tener en Colombia un periodismo de calidad, digno y responsable. Llegó el magistral discurso de Héctor Abab; igual que los demás se notó el juicio en su elaboración, con tiempo y con asertividad en las palabras dirigidas; resaltó entre otros muchos conceptos y recomendaciones; la verdad por encima de todo en el ejercicio periodístico y el trabajo vigilante dentro del estado para denunciar lo irregular.

Y el momento de la verdad llegó; la premiación, la que con tanta emoción esperaban los que con antelación ya sabían que serían galardonados. Fueron premiados jóvenes de distintas zonas del país, de provincia y algunas ciudades capitales; se notaba su frescura y autenticidad, eso sí con la mejor pinta que pudieron conseguir y  preocupadas por aparecer glamurosos.

Dentro del selecto grupo de jóvenes galardonados tan meritoriamente; dos norte santandereanas: Wendy Barón y Angie Blum, de la Radio de la Universidad de Pamplona recibieron en Estímulos al Periodismo Universitario, el premio en la categoría de Audio por su trabajo: “Resultados del posconflicto".

 Es de destacar, el premio a la vida y obra de un periodista, en buena hora para Fidel Cano, gran colega y director de El Espectador, quien lo recibió con enorme agradecimiento y un nutrido discurso donde narró parte de su historia en el oficio sin contar con privilegios a pesar de pertenecer a una familia fundadora y tradicionalmente periodística en Colombia. Evocó a sus dignos ancestros e insistió en la importancia de la permanencia de los medios impresos.

El tiempo transcurrió entretenido por la dinámica empleada en la entrega de los premios que fueron acompañados de la proyección de la síntesis de sus trabajos en pantalla gigante.

Llegó el turno del discurso del señor presidente, fabricado mientras se escuchaba el discurso virtual del filósofo Español Daniel Inneraity, que versó en gran medida sobre cómo entender y gobernar la sociedad de la crisis actual.

El señor presidente ya en el estrado, sorprendió gratamente por su espontaneidad y fluidez. Hábilmente engarzó su discurso con el de Inneraity y también se remitió al libro de un japonés leído por él esa misma tarde, de cuyo nombre no me acuerdo; es de suponer que su lectura lo entretuvo y esto ayudó en su tardanza al arribar. Habló de la comunicación como necesidad del ser humano desde que nace, de las crisis que ya son permanentes en el mundo y de sus difíciles soluciones en cada país; de la paradoja entre política y periodismo insistiendo en que algunos políticos hacen periodismo y viceversa, algunos periodistas políticos; siendo todos grandes comunicadores y ocupando el mismo escenario. Concluyó su discurso insistiendo en que la ciencia es definitivamente la solución a las problemáticas y crisis del mundo. Terminó de hablar después de veinticinco minutos; fue aplaudido al unísono y con su paso cansino se despidió.

Ya en el cóctel- premio para todos-, todo fue armonía saludos y felicitaciones a colegas y amigos por doquier. Abrazos y pequeñas tertulias atendidas por amables banqueteros, pendientes de servir las copas y ofrecer los deliciosos canapés.

Calificación del certamen: 10 puntos. Mil felicitaciones al grupo Bolívar y sus organizadores. Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar una cita anual a la que no se puede faltar.  

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Publicacion: Sabado 19 de Noviembre de 2022 
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